Política y Realidades nacionales

¡Yo no me meto en política!

Una frase de uso frecuente en nuestro medio es: “Yo no me meto en política porque la política no me da de comer”. También se utiliza la expresión “si no trabajo, no como”.

En la mayoría de los casos esas frases se utilizan con total buena fe y con la certeza de que son verdades incuestionables. Pero basta profundizar un poco para darnos cuenta de que solamente se trata de verdades aparentes.

Vayamos por partes. Comencemos por el principio y veamos qué es la política. Lamentablemente en nuestro país se ha impuesto la politiquería por encima de la política. Así, buena parte de los que se meten a las organizaciones políticas lo hacen por el afán de obtener cargos o influencias, como escalera para vivir de la política. Pero esos no son políticos. Esos son politiqueros. Vividores. Oportunistas. Y son los que desacreditan la política.

Porque la política tiene propósitos más nobles. Nada más y nada menos que la búsqueda del bien común. Por supuesto, tiene que ver con el poder, pero no con el poder por ambiciones de dominio o enriquecimiento, sino de promover la convivencia social y el bienestar de los gobernados.

El otro asunto que debemos tomar en consideración es que buena parte de lo que ocurre en nuestras vidas depende de la política y de lo que hacen los políticos, o más bien los politiqueros.

Pongamos algunos ejemplos.

Hasta las encuestas que favorecen al régimen de Ortega indican que los principales problemas de las familias nicaragüenses son tres: la falta de empleo, la pobreza y la carestía de la vida. Cuando mencionamos estos problemas siempre es útil recordar que llevan en el poder diez años. Diez años con poder absoluto y no han podido resolver estos problemas. Más bien se han agravado.

¿Por qué es tan difícil conseguir un trabajo? ¿Por qué la mayoría de los nicaragüenses vive en la pobreza? ¿Por qué los salarios no alcanzan para cubrir las necesidades básicas?

Comencemos por el empleo. ¿Cuáles son las principales fuentes de empleo? Ya sabemos que son el Estado, las empresas privadas o el autoempleo.

Si hablamos de conseguir un trabajo en el Estado, ya sea en las alcaldías, un ministerio, una empresa estatal, el poder judicial o el consejo supremo electoral, para mencionar algunas instituciones públicas, todo mundo sabe que si no lleva un aval político no hay manera de conseguir una chamba.

Esto significa que si quiere obtener un trabajo o conservarlo tiene que andar en las rotondas, o engrosando las manifestaciones del régimen o poner su banderita rojinegra en el carro o en la casa, aunque no tenga ninguna simpatía por el régimen ¿Qué significa esto? Que si usted no puede conseguir un trabajo en el Estado, es por la politiquería. Y al revés, para obtener un empleo o para mantenerlo, tiene que meterse a respaldar al régimen aún en contra de su voluntad.

¿Esto es correcto o inevitable? De ninguna manera. Si viviéramos en un régimen democrático, donde se respetara la ley y el derecho de todos los ciudadanos, pues todos tendríamos oportunidad de obtener un trabajo si cumplimos los requisitos.

La otra fuente de trabajo es la empresa privada. Pero resulta que el modelo económico que ha impuesto la minoría que ejerce el poder es un modelo que solo genera grandes utilidades para quienes están aliados con Ortega, con unas pocas excepciones.

La inmensa mayoría de las pequeñas y medianas empresas, comerciales o industriales; la inmensa mayoría de los pequeños y medianos productores agropecuarios, lo mismo que las micro empresas, se las ven de a palito para salir adelante porque las tasas de interés son muy altas, porque hay competencia desleal a causa de la corrupción, porque los precios de la electricidad y del combustible son muy caros, y porque lo que tienen que pagar al seguro social es muy elevado.

¿Cómo se determinan las tasas de interés, los precios del combustible, las tarifas de electricidad o las contribuciones al seguro social? No son resultado de la fatalidad o de la voluntad de Dios. No señor. Tampoco son resultado de la dinámica del mercado.

Son resultado de las políticas económicas que impone la camarilla en el poder y del control que ejercen sobre los negocios del combustible y la energía.

En esas condiciones las empresas privadas tienen grandes dificultades para obtener excedentes suficientes que les permitan generar más inversión, ampliar sus empresas y generar trabajos.

En otras palabras, no se genera suficiente empleo porque las políticas que imponen quienes tienen el poder se aplican con el propósito de seguir enriqueciendo a los más poderosos. Son políticas económica que no están destinadas a generar trabajos dignos.

¿Qué significa lo anterior? Es cierta la frase “si no trabajo no como”. Pero también es cierto que si no tengo trabajo es porque unos zánganos están en el poder para enriquecerse y no para promover el bienestar de la población.

El desafío es pues sanear la política. Pero no podemos sanearla con pasividad, yoquepierdismo e indiferencia.

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