Historias de ayer y de hoy

La crueldad de abril

 

Desde siempre toda dictadura ha llamado delicuente a quienes se rebelan.

Desde siempre toda dictadura ha llamado delicuente a quienes se rebelan.

Se menciona con frecuencia que la historia la escriben los vencedores. Y la mayor parte de las veces es cierto. También es una frase conocida que el pueblo que desconoce su historia está obligado a repetirla.

Cito estas dos frases a propósito de que hoy es 4 de abril. Una fecha que pocos recuerdan y muy pocos conmemoran.

El 4 de abril de 1954 se produjo la primera rebelión militar en contra de la dictadura de Anastasio Somoza García. Una rebelión que terminó en una masacre.

Un grupo de nicaragüenses, de distinta filiación política, unidos por el ideal de la libertad, montaron un levantamiento armado en contra de Somoza García, que llevaba casi 20 años en el poder y se preparaba para una nueva reelección. El propósito de la rebelión era derrocar la dictadura e instaurar un proceso de cambio democrático. Los conjurados eran conservadores y liberales de aquel tiempo -valga la aclaración, de aquel tiempo- junto a miembros de la organización juvenil conocida como UNAP y, esto hay que subrayarlo, con la participación destacada de ex oficiales y oficiales activos de la guardia nacional.

 Abril en Nicaragua es un mes cruel….Pero abril de 1954 fue en Nicaragua el más cruel de los abriles…escribe Mundo Jarquín al referirse a estos hechos en el libro que dedicó a la vida de Pedro Joaquín Chamorro, quien también participó en la conspiración.

El somocismo enterró, o más bien, desterró de la memoria este episodio histórico. Posterior a Somoza, se quiso imponer como la única historia de rebeldía en contra del somocismo, la historia del Frente Sandinista y así, los héroes de abril quedaron apartados en un rincón oscuro de la historia.

Es nuestra obligación rescatar y enaltecer la memoria de todos los que se inmolaron enarbolando las banderas de la libertad.

Rescatar episodios dolorosos de nuestra historia no significa, de ninguna manera, tener una vocación trágica. La razón es que para tener historia, como país, la debemos conocer completa. Además, si aprendemos la lección tenemos mayores posibilidades de no repetir las tragedias.

El grupo de nicaragüenses que ofreció su vida en abril de 1954, lo hizo después de que Somoza se había burlado repetidamente de la voluntad popular y de la buena fe de la gente, manteniéndose en el poder mediante reformas a la constitución, compra de conciencias, fraudes electorales, pactos y diversas triquiñuelas. En esas fechas se alistaba para una nueva reelección, mientras aseguraba la implantación de la dinastía situando a sus hijos en puestos claves: a su hijo mayor, Luis Somoza, en el congreso nacional, y a su hijo menor, Anastasio Somoza, como alto oficial de la Guardia Nacional.

Una simple fórmula sintetizaba la clave de poder de Somoza García. La fórmula de las 3 P. Plata para los amigos, palo para los indiferentes, plomo para los enemigos.

La rebelión de abril fracasó por una suma de razones.

Se dice que el caudillo conservador de esa época, Emiliano Chamorro, que participaba en la conjura, al percatarse de que la operación no estaría bajo su control, incumplió su promesa de asegurar la incorporación de 300 hombres armados.

El  plan original consistía en atacar y tomarse los cuarteles centrales de la guardia nacional. Sin embargo, al comprobar que el número de conjurados no era suficiente para ejecutar ese plan, tuvieron que improvisar sobre la marcha y optaron por colocar una emboscada en la ruta sobre la cual acostumbraba transitar Somoza García, por la carretera sur, rumbo a su hacienda Montelimar.

Al final, el dictador no pasó por el sitio pues decidió dirigirse al aeropuerto a recibir unos caballos de raza que le enviaban desde Argentina.

Los movimientos sospechosos y la delación de un traidor destaparon la conspiración y la guardia nacional inició la cacería.

Los combatientes fueron masacrados en los cafetales de Carazo. Unos cayeron en combate; otros fueron asesinados después de ser capturados. Otros fueron torturados, procesados y condenados a prisión.

Uno de los héroes, o mártires, que es casi lo mismo, que participaron en la “rebelión de abril” fue Adolfo Báez. Militar de carrera, con estudios especializados en Guatemala y con una arraigada vocación de cambio democrático y justicia social. En lucha por sus ideales sufrió exilio, cárcel y después la muerte, junto a su hermano Luis Felipe.

 Epitafio para la tumba de Adolfo Báez Bone es el título del poema que Ernesto Cardenal dedicó a este héroe que ofrendó su vida en la rebelión contra el somocismo, en abril de 1954. El poema dice así:

 “Te mataron y no nos dijeron donde enterraron tu cuerpo,

pero desde entonces todo el territorio nacional es tu sepulcro;

o más bien: en cada palmo del territorio nacional en que no está tu cuerpo, tu resucitaste.

Creyeron que te mataban con una orden de fuego!

Creyeron que te enterraban y lo que hacían era enterrar una semilla”.

Con los ecos de este poema, Carlos Mejía Godoy, en su conocido canto “La tumba del guerrillero” construyó la estrofa que dice: “…como dijo el poeta trapense de Solentiname…no quisieron decirnos el sitio donde te encontrás…y por eso tu tumba es todito nuestro territorio…en cada palmo de mi Nicaragua ahí vos estás….”

Esos cantos abrazan, y deben abrazar, a todos los nicaragüenses que han ofrendado su vida en la lucha por la libertad.

A 62 años de este doloroso episodio, nuestro homenaje al honor, valentía y compromiso con la libertad de los hermanos Báez Bone. Y también a los combatientes martirizados, cuya lista incluye a Pablo Leal, Gustavo Zavala, Agustín Alfaro, José María Tercero, Rafael Praslin, Amadeo Baena, Carlos Ulises Gómez, Joaquín Cortés, Manuel Agustín Alfaro, Luis Gabuardi, Luis Morales Palacios, Juan Martínez Reyes, Antonio Velásquez, Edgard Gutiérrez, Francisco Caldera, Juan Ruiz Traña. Otros nombres escapan a esta lista en la que también deben incluirse, pero sería muy larga, los que padecieron cárcel y tortura.

Los héroes de abril fueron nicaragüenses pagaron con su vida sus anhelos de libertad. Nuestro homenaje para todos ellos y nuestro recuerdo emocionado.

 

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