ArtículosEscritos económicos

Crece la economía de Ortega y crecen las penurias de los nicaragüenses

Voceros y paniaguados de la dictadura se llenan la boca repitiendo las estadísticas de crecimiento económico del 2021: Citan una cifra cercana al 8% de crecimiento. Como de costumbre, en nuestro análisis no vamos a discutir esa cifra y la tomaremos como cierta. Evidentemente, se trata de una tasa de crecimiento muy positiva…en los números. Hasta allí nomás. Porque, en los hechos, ese crecimiento en lugar de favorecer a las familias nicaragüenses más bien ha aumentado las penurias.

Comencemos por el principio

Crecimiento económico significa, en general, que las actividades productivas de un país se incrementaron en comparación con el año anterior. Si hay mayor actividad productiva el resultado natural es que haya mayor demanda de fuerza de trabajo, es decir, que aumente la creación de empleos. Si hay mayor demanda de trabajadores, otro resultado lógico es que los salarios tiendan a subir. Eso es lo que ocurre en una economía normal. Si hay mayor actividad económica, más empleo y mejores salarios no se necesita ser economista para deducir que en paralelo se elevan las condiciones de vida de la población. 

Sin embargo, en la economía cristiana, socialista y solidaria ha ocurrido exactamente lo contrario.

¿Por qué crecen la carestía de la vida y las migraciones y no crecen ni el empleo ni los salarios?

En dos platos: la causa es el capitalismo de rapiña impuesto por la dictadura. Por su propia naturaleza y forma de funcionamiento, el capitalismo de rapiña no está en capacidad de generar empleos ni mejorar las condiciones de vida de la población. A decir verdad, ya había entrado en crisis antes de abril del 2018 al desinflarse la burbuja hinchada con el subsidio de la cooperación venezolana.

Se trata de un modelo que se basa, en primer lugar, en la concentración de los ingresos en la minoría que, amparada en el uso y abuso de poder económico y poder político, concentra y controla fraudulentamente sectores claves de la economía: energía eléctrica, combustible, compras y contrataciones estatales, principalmente. De esta manera, despojan a la economía en general, a las empresas, trabajadores y consumidores de cuantiosos recursos que, en lugar de redistribuirse en los circuitos económicos, terminan concentrados en poquísimas manos.

Las desproporcionadas tarifas eléctricas y de comunicaciones, los onerosos precios del combustible y la corrupción institucionalizada son algunos de los mecanismos de esa acumulación rapaz.

Un segundo pivote del modelo es el abaratamiento de la mano de obra. En Nicaragua se pagan los salarios mínimos más bajos de Centroamérica. Una señal ignominiosa es que el sitio oficial de Procompetencia exhibe ante inversionistas extranjeros como preciada ventaja competitiva de la economía nicaragüense no la tecnología o la infraestructura, sino: ¡Los bajos salarios!

La tercera palanca del modelo es la depredación de los recursos naturales. El oro, la madera y el agua son ejemplos lacerantes.

Ahora veamos los datos

  • Empleo: De acuerdo con el INIDE, aproximadamente el 50% de la población laboral -casi 2 millones de nicaragüenses- se encuentra en condición de desempleo o subempleo. La definición oficial de subempleado es la persona cuyo ingreso no alcanza ni siquiera el salario mínimo porque no encuentra un trabajo fijo y, si lo encuentra, es al precio de recibir un menor salario.

    ¿Cuánto se movieron el desempleo y el subempleo con el crecimiento económico anunciado por el gobierno? Conforme la última información publicada también por INIDE: ¡Menos del 1%! La economía creció cerca del 8% pero no se generó ni el 1% de empleo.

  • Salarios: De acuerdo con el Banco Central, los salarios reales de los trabajadores de la economía formal se deterioraron, mes con mes, a lo largo del 2021. Al mes de diciembre este deterioro triplicó la tasa de deterioro que registró al comenzar el año, en enero 2021. Estamos hablando del 20% de la fuerza laboral que tiene la suerte de disponer de un empleo a tiempo completo, en una empresa debidamente establecida. No es difícil imaginar cómo les habrá ido al 80% de los trabajadores, que es el porcentaje que laboran en la economía informal.

 

  • Canasta básica: Este deterioro se explica, por un lado, por el estancamiento de los salarios, y, por otro, por el encarecimiento de los productos de primera necesidad. Según el INIDE entre diciembre 2020 y diciembre 2021 el costo de la canasta básica aumentó C$ 1726, en paralelo, el costo de la comida se elevó en 15%, en el mismo período. Significa que el trabajador que no recibió un ajuste en sus ingresos en esas proporciones, lo pagó con menos gallopinto, queso y tortilla en la mesa de su hogar.

 

  • Migraciones: El marco represivo, la incertidumbre y las carencias crecientes explican lo que es el dato más pavoroso del año: Casi el 3% de la población abandonó el paraíso orteguista en 2021. Una verdadera tragedia. Examinemos las cifras: Las autoridades de migración costarricenses registraron que 52.929 nicaragüenses solicitaron refugio el año recién pasado ¿Cuántos ingresaron de manera irregular y no han solicitado refugio? Seguramente miles más. Por su parte, las autoridades estadounidenses reportan que 87.572 nicaragüenses fueron retenidos en la frontera en el intento de ingresar de manera irregular a Estados Unidos ¿Cuántos lograron ingresar burlando las barreras migratorias? ¿Cuántos lo han hecho cumpliendo los trámites formales? Seguramente miles más. Si nos quedáramos con estos datos, que son gubernamentales, en el 2021 escaparon del paraíso 140.501 nicaragüenses hacia Estados Unidos y Costa Rica. Obviamente este es el dato menor.

    Al tratarse de migraciones irregulares queda un número indeterminado que elude los registros oficiales. Una estimación conservadora sería que al menos el 20% no figuran en los registros. A ello debemos sumar a los emigrados a España, México, Canadá, Panamá y otros países. Sin exagerar, fácilmente podemos aproximar el total a 200 mil compatriotas. 

Conclusión

La constatación que se deriva de las cifras oficiales y que se expresa en las punzantes penurias que padecen centenares de miles de familias es clara: Mientras Ortega siga en el poder no hay manera de que puedan mejorar las condiciones de vida del pueblo nicaragüense.

 

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