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Una maldición política: La calle está dura

En este artículo completamos nuestra publicación anterior «El modo de ser político en Nicaragua», siempre siguiente el trabajo que en 1874, hace siglo y medio, divulgó el periodista granadino, Carlos Selva. El retrato sobre el quehacer político de la época nos debe llevar a la reflexión ¿Cómo puede explicarse que después de 150 años sigamos mostrando los mismos vicios?

Hoy, como ayer, la calle está dura Al igual que un desvergonzado funcionario público fulminó a los nicaragüenses hace unos pocos años con una fase lapidaria que quedó para la historia, Carlos Selva nos enseña que esa conducta oportunista tiene raíces que se remontan a más de 150 años. Leamos:

“Se ha formado ya un hábito inveterado comer del presupuesto y aunque sean, como muchos, unos papanatas, se creen transformados en seres superiores, y rechazan la idea de volver al punto de donde salieron. Ya no les acomoda volver a sus ocupaciones habituales, a sus faenas de otros tiempos para ganar el sustento. Les gustó la pitanza. Son ya hombres políticos. Hombres públicos. ¿Qué se diría de ellos si volvieran a sus trabajos, si abandonaran la carrera política o militar para ser otra vez artesanos, agricultores o mercachifles?… Es preciso volver al presupuesto, apoderarse de ese tirano y devorar sus partidas como Saturno a sus hijos…”

«La empleomanía es el cáncer que devora este país…Sin eso, los esfuerzos de los ambiciosos serían estériles. Allí encontramos también la clave de la popularidad e impopularidad de los caudillos que llegan al poder».

Y, a propósito de la dictadura actual:

“Los intereses son el vínculo más poderoso que puede ligar a los hombres. Los intereses combaten a las ideas, despreciando el sufragio universal, base de la república democrática y apelando a la fuerza. Argumento de los que no tienen razón para satisfacer sus ambiciones, que nosotros llamamos bastardas porque no pueden ser legitimas las que para satisfacerse han menester de la sangre de los pueblos, de la sangre de los pobres”

Esperanzas infundadas Don Carlos pensaba que le pueblo nicaragüense ya había despertado y que no se dejaría engañar más por los politiqueros y expresa: “»…ahora las clases trabajadoras se muestran sordas a la voz de los caudillejos que les quieren lanzar al matadero a degollarse mutuamente, por servir ajenos intereses. Pocos, muy pocos son los que todavía pueden ser seducidos por las patrañas de los hábiles políticos»

Sin embargo, a pesar de las expectativas de don Carlos, el pueblo nicaragüense una y otra vez fue seducido por las patrañas de los hábiles políticos y caudillejos.

«Pero esa sangre generosa que tan impunemente se ha derramado por vengar rencores ajenos, por satisfacer intereses y aspiraciones bastardas, ha caído sin duda sobre las cabezas de esos políticos de la vieja escuela que con tanta indiferencia han visto el sacrificio infecundo de los pueblos. Ellos son los responsables de tantas calamidades, de tantas desgracias que han pesado sobre la patria, y en vez del galardón que han creído ganar con su habilidad política, obtendrán las maldiciones de las generaciones futuras…

Lamentablemente la historia no correspondió a las esperanzas de don Carlos y nos pasamos los siguientes 150 años en guerras, chanchullos, tiranías, componendas, engaños y confrontaciones, con politicastros, politiqueros, dictadores, caudillejos y papanatas. Y aquí estamos de nuevo con la cruz a cuestas

Moraleja  El “modo de ser político” ni cae del cielo ni se transforma por voluntad divina. Lo amasamos nosotros mismos, día a día. Si la cultura política es un producto social, puede ser transformada como resultado una determinación y prácticas colectivas sostenidas. De esta manera, si no nos ocupamos desde ahora por desterrar el dictadorzuelo que llevamos dentro, el oportunismo, la arrogancia, el arribismo, las ambiciones desenfrenadas, el sentirnos dueños de la verdad, pues de nada servirá tanto sacrificio ni las proclamaciones de nuevas formas de hacer política.

Y seamos claros. No por ser joven, pobre o mujer; viejo, empresario o profesional; rico, universitario o campesino; estamos inmunizados contra esos males. Tenemos la obligación de vacunarnos todos los días para combatir esa peste. Solo de esta manera podremos construir un mejor país.

#Nicaragua

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