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Seguridad para unos inseguridad para otros

 

seguridad personal ortega Uno de estos días escuché en Radio Corporación al periodista Alfonso Malespín haciendo interesantes comentarios sobre la seguridad ciudadana en nuestro país. Comparto algunos puntos tocados por Alfonso y agrego las anotaciones que me parecen pertinentes:

  1. Los jerarcas y sus comensales pregonan que Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica y uno de los más seguros de América Latina. Puede ser. Entonces ¿Por qué Ortega viaja con semejante aparato de protección? ¿Han visto ustedes cuantas motos, camionetas, yips y demás le rodean cada vez que se desplaza? Además hay que sumar a los famosos camisas rosadas.

Si estamos en un país tan seguro no hay razón que explique semejante despilfarro.

  1. Paradójicamente, esta seguridad que engalana a Ortega se transforma en inseguridad para los cristianos que tienen la desdicha de estar en los alrededores o cruzarse en el camino. En el denominado perímetro de seguridad no existen ni derechos, ni libertades, ni garantías ciudadanas. Mencionemos algunos: suspensión del derecho a movilizarse (porque te paran, estés donde estés); exposición de personas al peligro (por la velocidad a que circulan y el irrespeto a toda señal de tránsito); atropello a la integridad física y moral (porque te gritan, te empujan, te exigen identificación); y otras más graves como el caso del fotógrafo chileno.
  2. Es una regla general que los dictadores, dado que son regímenes de fuerza, disponen de ostentosos aparatos de seguridad. Somoza tenía el suyo, pero el de Ortega lo multiplica. Aquí no estamos en guerra, ni siquiera en situaciones de confrontación aguda. Además el orteguismo presume de las encuestas que lo colocan en altas cimas de popularidad. Por consiguiente ¿A qué le teme Ortega?
  3. Los regímenes democráticos se caracterizan por la sobriedad de los aparatos de seguridad personal. En algunos casos, ni se notan. En verdad, uno de los indicadores de la calidad de la democracia debería ser la composición de los aparatos de seguridad. Es obvio que a menor democracia más ostentosos y agresivos los dispositivos de seguridad, y viceversa.
  4. Finalmente corresponde referirse al costo presupuestario de estos aparatos. Conste que el cuerpo policial destinado a seguridad personal no protege solamente a Ortega sino que se extiende a un amplio círculo de comensales del régimen, por ello el número de efectivos y los recursos que absorbe son desproporcionados. Y los abusos son notorios. Personalmente he visto policías de conductores en diligencias particulares. El colmo fue en una gasolinera: mientras un policía estaba en el vehículo, el otro cargaba las compras de un grupo de adolescentes que se avituallaba para un “party”. Lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta.

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