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Mirada hacia Chile desde Nicaragua

Banderas Nicaragua y ChileUn faro intelectual y un referente político

A pesar de encontrarse en el extremo del continente, de su accidentada geografía y de no ser una potencia económica, Chile ha desempeñado un papel emblemático para América Latina. Y también para Nicaragua.

Fue hacia Chile que se dirigió el joven poeta, Rubén Darío, a finales del siglo XIX. Y fue en Valparaíso donde publicó Azul. Desde Chile llegaron las influencias que se transformaron en el principal cuerpo legal de nuestro país, a inicios del siglo XX: el Código Civil, con un impacto ideológico, cultural y social que todavía persiste. Desde ahí emanaron los cantos y el respaldo de Gabriela Mistral a la lucha de Sandino.

En esa angosta faja germinaron las ideas económicas del desarrollismo y la estrategia de industrialización por sustitución de importaciones, que inspiraron los modelos de desarrollo de América Latina durante toda una época, aún en Nicaragua, en pleno somocismo, y el proyecto de mercado común centroamericano. Ahí también nació la teoría de la dependencia, que fue asumida por buena parte de la intelectualidad progresista, allá en los sesenta y setenta. Los únicos productos teóricos que en materia de ciencias sociales ha generado nuestra región.

Ebullición de ideas y debates económicos, políticos y sociológicos, cuna de formación de profesionales, liderazgos e intelectuales. Pero no sólo ideas. También práctica política. La transición pacífica al socialismo, preconizada por Allende, alimentó polémicas -corazones palpitantes, puños crispados- con vida, pólvora y utopías colocadas sobre la mesa. Y, en medio de la guerra fría, la victoria electoral del primer presidente socialista, el drama de su gobierno, las garras del imperio y el sangriento golpe militar. Se impuso la doctrina de seguridad nacional, que abatió vidas y utopías al amparo del siniestro Plan Cóndor, prohijado por la CIA.

Pero la columna roja no se agota con el golpe. El neoliberalismo voló desde los centros de pensamiento de Chicago y sentó sus bases con el gobierno de Pinochet, para después extenderse al resto del subcontinente, de la mano del Fondo Monetario, el Banco Mundial y el BID. Como reafirmación de la dialéctica social, del legado neoliberal brotaron el socialismo del siglo XXI y las expresiones moderadas de izquierda de los países con mayor grado de institucionalidad (Uruguay, Brasil, el mismo Chile).

Finalmente, una economía que es expuesta como modelo, a pesar de la persistencia de desigualdades sociales.

 Lecciones y elecciones  

Es evidente que las heridas provocadas por la dictadura de Pinochet no están completamente cicatrizadas. Basta conversar con un chileno. Más aún, Michelle Bachelet y Evelyn Matthei son expresiones vivas de las cicatrices que no cierran. La primera, hija del general Alberto Bachelet, muerto en una cárcel a causa de las torturas, acusado de traidor a la patria por haberse opuesto al golpe de estado. Escribió a su hijo, antes de morir “me encontré con camaradas de la FACH a los que he conocido por 20 años, alumnos míos, que me trataron como un delincuente o como a un perro”. La cárcel donde era torturado se encontraba en el sótano de la oficina de “su amigo” el general el general Fernando Matthei, padre de Evelyn Matthei. Esas candidaturas no son fruto de la casualidad.

Con este antecedente, a mi juicio, desde Nicaragua deberíamos tomar nota de las siguientes realidades:

  • Las lecciones de la concertación. Una alianza que ha tenido como pilares a la Democracia Cristiana y al Partido Socialista, dos rivales de antaño. La alianza ha persistido, se ha ampliado y ha gobernado y es la principal fuerza política de Chile.
  • La alternancia en el poder, sin traumas, a la izquierda y a la derecha, respetando las reglas de juego. A pesar de las cicatrices, el sufragio libre y las instituciones permiten administrar civilizadamente las diferencias. Bachelet prácticamente duplicó en votos a Matthei y se preparan ahora para una segunda vuelta.
  • Unas elecciones realizadas con orden, transparencia e imparcialidad. El voto ejercido democráticamente. Ah…! Qué envidia!
  • Las banderas de Bachelet son tres reformas claves: reforma educativa, reforma tributaria y reforma constitucional. La coalición “Nueva Mayoría”, que es su plataforma política, obtuvo una mayoría sólida, pero no suficiente para aprobarlas, lo que determina límites y posibilidades. Pero asegura a la vez que la negociación es puerta para obtener un respaldo consistente.
  • Partiendo de su casi segura victoria en la segunda vuelta, desde la distancia pareciera que por encima de las fuerzas de derecha, los principales adversarios de Bachelet serán las expectativas que ha despertado su elección, la amplitud de la alianza y las fronteras fijadas por la institucionalidad existente.
  • Cuatro de los líderes estudiantiles que encabezaron las agitadas movilizaciones sobre la reforma educativa se lanzaron al ruedo y resultaron electos con mayorías considerables. Las declaraciones de uno de estos dirigentes son para la reflexión: “Queremos decirle a la gente que la vida puede cambiar a través de la política«.
  • Solamente el 20% del total de candidaturas presentadas eran mujeres. Y en la composición final solamente habrá  19 diputadas de 120, es decir, el 16%. En una sociedad con los avances que muestra Chile, el rezago en materia de género es inexplicable. ¿O explicable?.
  • La otra mala noticia es que votó menos de la mitad de los chilenos. ¿Resignación? ¿Desidia? ¿Fatiga de la política? …cualquiera que sea la razón, el agujero del sistema no es menor. Con más electores, y más electores jóvenes, votaron 600 mil menos que hace 4 años.
  • Sólo para fines anecdóticos transcribo una frase de un militante de izquierda tradicional en un análisis publicado en la revista digital Rebelión: La sociedad chilena debe entender que Michelle Bachelet es tan enemiga de los intereses populares como el mismo presidente Piñera. Develar eso, es una gran tarea que debemos emprender.

Como puede verse, en ciertas izquierdas también en Chile se cuecen frijoles, aunque les llamen de otro modo.

 

 

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