Artículos

Honor a quien honor merece: Miguel Ernesto Vijil

miguel ernestoHoy jueves 2 de mayo está realizándose, en León, el sepelio de un entrañable y ejemplar ciudadano nicaragüense, el ingeniero Miguel Ernesto Vijil Icaza.

Es muy común en Nicaragua reconocer y a veces hasta exagerar las virtudes o cualidades de una persona, hasta el momento en que fallece. No es el caso de Miguel Ernesto, en quien no hay nada que exagerar, porque a lo largo de su vida, para todos los que le conocimos, él se encargó de mostrar con sus actos, día a día, el testimonio de un hombre ejemplar.

Hay dos palabras que pueden definir a Miguel Ernesto: coherencia e integridad.

Destaco estas dos cualidades, no sólo como un reconocimiento personal a Miguel Ernesto, sino porque pienso que sólo podremos construir un país del cual enorgullecernos si somos capaces de impulsar una profunda transformación en nuestros valores. En este camino el testimonio pesa más que mil discursos. Y cuando tenemos un testimonio para evidenciar que, sí, es posible llevar una vida afianzada en valores, ese testimonio debemos enarbolarlo como bandera y pregonarlo como lección.

Coherencia e integridad.

Coherencia entre lo que se piensa, lo que se predica y lo que se hace. Integridad, para llevar esa coherencia a todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social, independientemente de la circunstancias. De principio a fin.

En primer lugar, Miguel Ernesto ha sido un hombre de fe. Un cristiano militante que persistentemente se esmeró en ajustar su conducta a los postulados de su fe católica. Y a pesar de que sus condiciones familiares y capacidades profesionales le hubieran permitido otro modo de vida, el sendero que escogió fue el sendero del desprendimiento, la renuncia a la opulencia, el compromiso con el prójimo, la sobriedad.

Después como padre de familia, junto con su esposa Pinita Gurdián, le tocó construir una familia cuyo mejor retrato se encargó -el mismo Miguel Ernesto- de pintar en un hermosísimo poema que, si algo destila, es amor. Aprovecho el momento para expresar mis más sentidas condolencias a Pinita y a sus hijos, hijas, nietos y nietas.

Pero Miguel Ernesto también ha sido un ejemplo como profesional. Siempre preocupado por la excelencia, insistente hasta el extremo por el detalle, escrupuloso con el respeto a la puntualidad y los tiempos. Un extremista en el cumplimiento de sus tareas y responsabilidades. Como docente que fue. Como funcionario universitario. Como Ministro, cuando le tocó serlo. Como Ingeniero. Como militante de partido. Como empresario.

Tal vez lo que más destaco en Miguel Ernesto es su temple de ciudadano intachable. Su compromiso con el país y con los más pobres. Con la libertad y la democracia. Con los derechos ciudadanos y la justicia social. Compromiso en el pensamiento, en la palabra y en los hechos. Aún en los límites del sacrificio.

Debo confesar aquí, sin embargo, algunos pecados de Miguel Ernesto. Pecados de los que fui parte como cómplice: En las adversidades que como miembros del MRS nos tocó pasar desde la fundación del partido, con Miguel Ernesto debimos muchas veces viajar a municipios y departamentos, con el propósito de mantener viva la llama. A reunirnos y alentar a quienes se mantenían firmes, y a los menos firmes.

Debido al delicado estado de su corazón siempre estaba sometido a una dieta férrea. Pero él, de vez en cuando, aprovechaba las oportunidades para darse una escapadita: cuando íbamos a León, me decía, doctor, lo invito a la mitad de un quesillo. Cuidadosamente partía su mitad y me dejaba la otra. Si íbamos a las Segovias, le tocaba a las güirilas. Siempre, mitad y mitad. El mayor pecado fue en Matagalpa. El ingeniero –siempre le llamé así- no pudo resistir la tentación de comerse la mitad de un puyaso: igual, la mitad del gallo pinto, la mitad de la cuajada y la mitad del puyazo.

El sentido de culpa siempre lo alivio con la siguiente reflexión: en igualdad de circunstancias, si hubiera sido mi padre, mi madre o mi abuelita, hubiera hecho lo mismo.

Horas y horas de plática y enseñanzas. Porque el ingeniero siempre tenía una explicación para todo. Viajes y viajes comiendo, literalmente, en el mismo plato.

Recuerdo con ternura, agradecimiento y, ahora, con consternación, esas horas de sol, lluvia, viajando a ras de las frustraciones, con las esperanzas marchitándose. Y él, buscando y encontrando resquicios para mantenerlas vivas. En este punto, la ternura de esos recuerdos me llega hasta las lágrimas.

Y aunque para muchos, en la Nicaragua de hoy, sean palabras que despiertan burla, escarnio, o sorna, Miguel Ernesto, con su trayectoria de vida demostró que es posible realizarse, como ser humano, a partir de un sentido ético de la vida. Sustituyendo la mezquindad por la generosidad. La dejadez por la rigurosidad. La genuflexión por la dignidad. El egoísmo por el altruismo. La turbiedad por la transparencia. La arrogancia por la sencillez.

Demostró que es posible en la Nicaragua de hoy ser un hombre honrado. Que es posible en la Nicaragua de hoy ser un hombre íntegro. Que es posible en la Nicaragua de hoy ser un hombre comprometido con la justicia y la libertad. Sin concesiones y de cuerpo entero.

Que descanse en paz mi amigo. Mi compañero. Mi maestro.

Related posts
ArtículosHistorias de ayer y de hoy

Luchas por la democracia: La rebelión de abril de 1954

El poeta Ernesto Cardenal escribió hace más de sesenta años varios poemas dedicados a la…
Leer más
ArtículosHistorias de ayer y de hoy

"El día después" del 25 de febrero

El 26 de febrero de 1990, el día después de la derrota del Frente Sandinista por la alianza que…
Leer más
ArtículosPolítica y Realidades nacionales

Embustes, descaro y cinismo del dictador

Una de las principales trincheras en la lucha contra la dictadura es la comunicación política. El…
Leer más
Newsletter
Become a Trendsetter
Sign up for Davenport’s Daily Digest and get the best of Davenport, tailored for you.

13 Comments

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: