Foto La Prensa

 

Este es nuestro primer comentario del año y, por supuesto, queremos iniciarlo expresando nuestro deseo de salud, paz y bienestar a los nicaragüenses de buena voluntad. Sobre todo, que estemos en capacidad de afrontar y superar los desafíos que inevitablemente vamos a encontrar a lo largo del año.

El mejor modo de enfrentar la realidad es enfrentarla tal cual es, por muy cruda o ruda que resulte. Mientras más claros estemos de la realidad, más fortaleza debemos encontrar en nuestro espíritu, más determinación debemos imprimir a nuestro ánimo, más coraje a nuestros empeños de cada día. Con fortaleza, ánimo, determinación y coraje, sabremos salir adelante.

¿Cuáles son los desafíos inmediatos?

El primero es la #pandemia. Las organizaciones médicas han comenzado a advertir sobre el avance de una nueva oleada de contagios del #coronavirus en nuestro país. Los medios de comunicación internacionales dan cuenta de los estragos que está provocando en distintas naciones del mundo. En países tan ordenados como Alemania no pudieron esquivar el impacto y el gobierno se vio obligado a adoptar severas medidas de control. Otros gobiernos europeos impusieron incluso estado de sitio.

Notoriamente, el caso más grave se ve en Estados Unidos: más de veinte millones de contagiados y más de 350 mil fallecidos, al iniciar el año, y cada día se impone un nuevo récord de contagios y de fallecidos. Por si hiciera falta, se detectó una nueva cepa del virus que es todavía más contagiosa.

La vacuna supone una esperanza de alivio, pero antes deberán pasar varios meses.

En el caso de #Nicaragua, el gobierno sigue su política demencial de falsificar cifras y de promover aglomeraciones. También resulta evidente que buena parte de la población ha caído en un exceso de confianza. Esperemos que no se produzcan extremos de gravedad. El virus mata y en el caso de sobrevivientes puede dejar afectaciones crónicas de distinto tipo. En nuestras manos está reducir el peligro para nuestras familias, nuestras amigos, vecinos y la población en general. Para ello es preciso repetir de nuevo los consejos de los expertos. La mejor vacuna es el distanciamiento social, la mascarilla y lavarse frecuentemente las manos. Medidas que están a nuestro alcance. Las próximas semanas veremos cómo se comporta el virus. Afrontar el desafío está, literalmente, en nuestras manos.

La segunda amenaza es la pandemia del desempleo, el subempleo y los bajos salarios. En realidad, más que una amenaza es un calvario que viven cada día centenares de miles de familias nicaragüenses. La crisis económica y social sigue ensañándose en distintos estratos de la población, incluyendo pequeños, medianos y microempresarios, sin que se avizoren signos de que esa situación pueda mejorar de manera significativa, peor aún si consideramos que un rebrote de la pandemia pondría las cosas más cuesta arriba, especialmente a los estratos de población más vulnerable.

El gobierno ha recibido créditos internacionales tanto para la pandemia como para mitigar las consecuencias de los desastres provocados por los huracanes. Nos toca exigir que estos recursos se utilicen con transparencia, sin discriminación y con eficacia para los objetivos señalados por los organismos cooperantes. Lamentablemente, gallina que come huevos ni que le quemen el pico y es fundado el temor de que la camarilla en el poder vuelva con sus tropelías y desmanes. Debemos estar vigilantes y prestos a denunciar los abusos que podamos detectar. Hay mecanismos para que los organismos internacionales conozcan estos abusos y adopten medidas correctivas, incluyendo la suspensión de los desembolsos en los casos de abusos y francachelas.

En cualquier caso, mientras la mafia en el poder siga entronizada no hay modo de que la economía levante cabeza. De hecho, las remesas familiares, producto del sacrificio de los #nicaragüenses en el exterior fueron factor decisivo para impedir que la economía registrara una caída mayor.

Finalmente está la amenaza permanente de la represión. Los asedios, acosos, capturas y atropellos en distintos departamentos y territorios del país. Se ensañan en ciudadanos humildes, así como en liderazgos locales, departamentales o nacionales. Las leyes fascistas recientemente aprobadas denotan la voluntad del régimen de aferrarse al poder a sangre y fuego.

En este escenario, muchos nicaragüenses cifran sus esperanzas en el proceso electoral programado para noviembre. Por ahora, la dictadura ha colocado todas las piezas para un circo electoral y burlar así de nuevo las legítimas aspiraciones del pueblo de cambiar el rumbo por la vía de la voluntad soberana expresada en el voto.

Ya tendremos oportunidad de profundizar en cada uno de estos aspectos.

Por ahora queremos reiterar nuestro mensaje de fe, determinación, entusiasmo y coraje para afrontar y superar los desafíos que tenemos por delante.