¡¡ESTÚPIDOS!!

 

Seguramente usted se sorprende de la cantidad de estupideces que a veces tiene que leer en las redes sociales o escuchar en conversaciones en distintos espacios. También, seguramente, en distintas ocasiones ha sido perjudicado por las estupideces de otras personas. Pues bien, un connotado historiador italiano publicó un curioso libro que lleva como título “Las leyes fundamentales de la estupidez humana”. Pareciera escrito para las realidades que vivimos en Nicaragua, así que me pareció útil compartir con ustedes algunas de las enseñanzas del libro. El autor es Carlo M. Cipolla, quien fue catedrático de la Universidad de Berkeley, publicó importantes libros de historia económica y falleció hace algunos años.

Aquí van las leyes sobre la estupidez humana.
Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo. Por muy elevado que sea el cálculo que uno haga, siempre quedan estúpidos pendientes de contar. Una de las razones es que personas a las cuales uno ha considerado sensatas, después resulta que son estúpidas.

Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona.

La estupidez es independiente del sexo, educación, etnia, profesión, riqueza, nacionalidad, color, tamaño o cualquier otra característica. Lo mismo puede ser estúpido un gordo que una flaca, o un pobre que una rica, una porrista que un científico. Las personas no son iguales. El estúpido nace por designio irreprochable e inescrutable de la divina providencia.

Tercera Ley Fundamental: Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso, a veces, obteniendo un perjuicio.

Para el autor, la humanidad se divide en cuatro categorías de individuos: los malvados, incautos, los inteligentes y los estúpidos. Los malvados procuran obtener beneficios a costa del perjuicio de otra persona o grupo de personas. Los incautos procuran beneficiar a otras personas, aunque sus acciones les ocasionen perjuicios a ellos mismos. Los inteligentes buscan beneficios para ellos, beneficiando al mismo tiempo a otras personas. Los estúpidos ya están definidos en la tercera ley.

Todos recordamos ocasiones en que un individuo consiguió una ganancia, causándonos un perjuicio. Estábamos ante un malvado. También podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para otros. Aquí estamos ante un incauto. Igualmente podemos traer a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvieron provecho: se trataba de una persona inteligente.

Pero también nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, salud, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las acciones de alguna absurda criatura a la que en los momentos más impensables se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que esa persona gane absolutamente nada con sus acciones. Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación –o mejor dicho- sólo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.

Aclaro que estos son extractos del libro. Hasta este momento no he escrito ningún comentario de mi parte.

Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el poder nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, en cualquier circunstancia, asociarse o tratar con individuos estúpidos se manifestará inevitablemente como un error catastrófico.

¿En qué consiste el poder de la estupidez? Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Se pueden prever las acciones de un malvado, sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones, y muchas veces se pueden preparar las oportunas defensas. Frente a la estupidez todo es inútil. “Una criatura estúpida te perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables e impensables. No existe modo alguno racional de prever cuándo, cómo y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque”. Frente a un individuo estúpido una persona sensata está completamente desarmada.

Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado.

Finalmente, cerremos con el siguiente párrafo del historiador italiano: En un país en crisis el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual que en cualquier otra época, sin embargo, en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos, refuerza, inevitablemente el poder destructivo de la fracción de los estúpidos, y conduce el país a la ruina.

Ahora mi comentario: En la Nicaragua que vivimos es cuestión de vida o muerte aprender a distinguir entre los incautos, los malvados, los inteligentes y los estúpidos. Cuestión de vida o muerte.

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