El chanchullo con los precios del combustible


El abuso con los precios del combustible retrata con nitidez la naturaleza rapaz y fraudulenta del régimen.

El mejor modo de darnos cuenta de la jugosa tajada que se echan al bolsillo los atracadores que controlan el mercado de los combustibles, es comparando los precios con los otros países centroamericanos. La primera razón es que los países vecinos, igual que Nicaragua, no son productores de petróleo. Compran su petróleo y los derivados en el mercado internacional, a precios similares a los que compran los importadores de Nicaragua. En segundo lugar, porque las economías centroamericanas son todas economías pequeñas y por consiguiente comparables.

Nos basaremos en los precios sin impuestos porque de esa manera se refleja con claridad la diferencia en las utilidades que se llevan las empresas que participan en el negocio. Aclaramos que la fuente de los datos es el Comité de Cooperación en Hidrocarburos de América Central. Esta organización agrupa a instituciones de gobierno de los países centroamericanos. Se trata por tanto de cifras oficiales.

Vamos a tomar como referencia la escala de precios de más reciente publicación, esto es, los precios de la última semana de febrero. Nicaragua, como ya es costumbre, registra el precio más elevados, con un costo de 2 dólares con 79 centavos por galón de gasolina super. El país del segundo lugar es El Salvador, donde el galón de gasolina super costaba 2 dólares con 30 centavos por galón, para las mismas fechas. La diferencia de precios entre Nicaragua y El Salvador era de 49 centavos de dólar por galón. Traducido en córdobas la diferencia supera los 16 córdobas por galón.

¿Qué razón puede explicar esta marcada diferencia de precios entre Nicaragua y El Salvador? La única razón posible es la codicia de los malhechores que controlan el negocio de combustible en Nicaragua, porque en el Salvador existe el agravante de que solo tiene costas en Pacífico, todas sus importaciones deben transitar por el canal de Panamá y, por consiguiente, sus costos de transporte son mayores que en Nicaragua.

¿Saben cuál es la diferencia entre Nicaragua y Guatemala? La diferencia es de 70 centavos de dólar por cada galón. Casi 23 córdobas más caro.

Podemos ir más largo y sacar un promedio con los precios del galón de gasolina super en los demás países centroamericanos. El precio promedio en Centroamérica fue de dos dólares con 16 centavos, en el período indicado. Es decir, en Nicaragua el precio del galón está 63 centavos de dólar por encima del precio promedio centroamericano, es decir, 20 córdobas más caro aquí.

La pregunta lógica es ¿Y por qué los precios son más bajos en los otros países centroamericanos? ¿‘Acaso los empresarios de esos países no obtienen utilidades? Por supuesto que obtienen jugosas utilidades en el negocio. De hecho, en varios de estos países también operan las empresas PUMA y UNO. Y están ahí por las utilidades que obtienen.

¿Entonces, por qué tanta diferencia? Muy sencillo. Porque aquí los señores que controlan el negocio del combustible son los mismos que ejercen el poder político y pueden darse el lujo despojar impunemente a la gente de su dinero. Y aquí vamos todos en el saco. No es solamente la gente que tiene un carro o una moto. Aquí van los empresarios, de todo tamaño, porque los precios del combustible más elevados les aumentan costos, reducen utilidades y restan competitividad. Y los consumidores, porque el precio del combustible va incorporado en los precios de todo lo que consumimos. Sea arroz, zapatos, frijoles, cuadernos, medicinas o cualquier bien que se nos pueda ocurrir deben ser transportados y en su precio va metido el costo del transporte. Pero también va en el costo los servicios como cortes de pelo, vigilancia, servicios bancarios. En todo va el costo del combustible.

Para que nos demos una idea de la sobre ganancia que se echan a la bolsa estos atracadores, solamente tenemos que multiplicar la cantidad de galones de combustible que se consume en el país cada año, por los 63 centavos de dólar, que es la sobre ganancia que obtienen en comparación con las ganancias de los otros empresarios centroamericanos, en el caso de la gasolina super. En el caso de la gasolina regular ocurre otro tanto porque los márgenes son bastante parecidos. También el diesel es más caro en Nicaragua, aunque la diferencia es menor que en las gasolinas.

Pero el atraco no solo afecta a empresas y hogares sino a la economía en su conjunto ya que se resta competitividad general, se reduce la esfera de circulación del dinero y se concentra en pocas manos.

Alguien podría objetar y decirnos que esa diferencia corresponde al mes de febrero, pero que tal vez ese fue un mes especial. La respuesta que le daría es que no se haga ilusiones, que revise el historial de precios correspondiente al 2018 y comprobará que la diferencia de precios más bien se ha ensanchado.

Como todavía el Banco Central no ha publicado las cifras del consumo total de combustibles correspondientes al 2018 no les puedo decir cuántos millones de dólares despojaron al pueblo nicaragüense los atracadores del negocio del combustible. Pero desde ya les adelanto que el botín del atraco el pasado año se aproximó a los cien millones de dólares.

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