El que tenga oídos para oír que oiga

  Laura Dogu  

En los días recientes, ha resonado bastante el discurso de despedida de la Embajadora de Estados Unidos, Laura Dogu. Las implicaciones propiamente políticas de ese discurso no dejan lugar a dudas, pues, sus aseveraciones fueron claras y contundentes. Sin embargo, hay otras partes del discurso que es preciso atender y profundizar porque anuncian perjuicios a los nicaragüenses de los que no estamos conscientes. 

Vamos a referirnos a las que tienen una repercusión de corto y largo plazo para los nicaragüenses, sobre en todo en términos económicos.

Hablemos de las amenazas que se ciernen sobre las exportaciones de productos nicaragüenses. Esto hay que explicarlo más despacio porque es un tema poco conocido en nuestro país, se trata de la reputación empresarial. En el mercado mundial, es un riesgo la mala reputación de las empresas. Para explicarlo mejor vamos a recordar las campañas sobre los diamantes de sangre, popularizados incluso en películas y documentales.

Resulta que en algunos países africanos se utiliza mano de obra esclava o semi esclava para extraer diamantes. También, el comercio ilegal de diamantes ha servido para financiar guerras y violaciones masivas a los derechos humanos. Esto dio lugar a que se desarrollaran campañas internacionales para desacreditar a las empresas que comerciaran con diamantes manchados de sangre, a tal punto que ahora en algunos países se debe certificar que los diamantes, para repetir la frase, no están manchados de sangre.

Ya hay campañas en contra de productos nicaragüenses en el exterior. Así que los exportadores nicaragüenses pueden enfrentarse con dificultades en la colocación de sus ventas a causa de la mala reputación del régimen de Ortega.

Este problema de la reputación no cambiará mientras el actual gobierno permanezca en el poder”, aseveró la embajadora Dogu.

Otro   asunto que debe subrayarse tiene que ver con la etiqueta que ha colocado el régimen genocida a los manifestantes, bajo la acusación de terroristas, asesinos y golpistas. La mayoría de las pólizas de seguro, a nivel internacional, tienen una cláusula que excluye el terrorismo. La consecuencia es aumentar significativamente el costo de hacer negocios en Nicaragua, gracias a las irresponsables acusaciones de Ortega.

Incluso, los viajeros nicaragüenses estarán sujetos a un escrutinio adicional para identificar a terroristas y asesinos.

Pasemos ahora al turismo. Los operadores turísticos internacionales toman como señales los informes de las embajadas de sus países. Como se sabe, varias embajadas han emitido alertas de viaje, advirtiendo a sus nacionales sobre los peligros que corren en Nicaragua. Obviamente, estas alertas son una guillotina para el turismo, peor aún cuando estas alertas incluyen la amenaza de que los turistas puedan ser acusados, sin más ni más, de terrorismo o de financiamiento al terrorismo. Y el contenido de esas alertas difícilmente cambiará mientras Ortega permanezca en el poder.

Ahora pasemos al financiamiento internacional. Buena parte de la cooperación que recibe Nicaragua proviene de instituciones financieras multilaterales, esto es, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, el BCIE. “En 2017, las instituciones multilaterales financiaron casi la cuarta parte del presupuesto público. Más de 600 millones totalizaron los flujos destinados al gobierno.

En palabras de la embajadora “Nicaragua también está poniendo en riesgo su acceso a financiamientos multilaterales. Los Estados Unidos y otros socios regionales están, con toda razón, preocupados por la corrupción del régimen del Presidente Ortega, el desprecio por la transparencia fiscal y el posible uso indebido de los préstamos. Ninguna institución internacional quiere ver que su dinero financie la violencia y la represión. Muchos préstamos ya han sido suspendidos o reducidos. Sin una solución política a la crisis, Nicaragua podría estar renunciando a todo futuro financiamiento multilateral por un tiempo indefinido, o cual traerá duras consecuencias”.

Finalmente está el tema de las inversiones extranjeras. Los inversionistas, expresó la embajadora, deben estar conscientes de los riesgos físicos, financieros y de reputación empresarial de hacer negocios en Nicaragua y deben tener mucho cuidado. Con nicaragüenses enfrentando sanciones, los inversionistas también deberán ejercer mucha diligencia para evitar participar en transacciones comerciales o financieras prohibidas.

La verdad es que era mi intención referirme únicamente a los aspectos económicos del discurso, pero confieso que no pude resistir la tentación de compartir con ustedes el siguiente párrafo: Con demasiada frecuencia en el pasado, las élites han establecido reglas que ignoran los intereses   del resto de la población. Se podría argumentar que en el pasado, Estados Unidos también fue parte del problema. Esta vez es diferente para todos nosotros. La Casa Blanca ha dicho que “Estados Unidos está con el pueblo de Nicaragua, incluido los miembros del partido sandinista que están pidiendo reformas democráticas y el fin de la violencia”.

No es cuestión de ser gringuista, o , para valorar este discurso memorable. Es cuestión de tener oídos para oír. Por tanto, quien tenga oídos para oír, que oiga.

 

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