La herencia de Ortega

 

Para evaluar el gobierno Ortega, siempre es útil repetir que recibió el país en condiciones tan favorables, como ningún otro de los gobiernos que le precedieron, incluyendo en esta cuenta la Junta de Gobierno en 1979, y los gobiernos de doña Violeta en 1990, Arnoldo Alemán y el ingeniero Bolaños.

Recordemos algunas de estas condiciones:

  • Estabilidad macroeconómica, incluyendo baja inflación, cuentas fiscales ordenadas y moneda estable, muy lejos de la hiperinflación y el desbarajuste económico que recibió doña Violeta.

  • Relaciones armoniosas con las instituciones financieras multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el BID, lo que posibilitaba créditos en condiciones concesionales y una cartera de proyectos en proceso de aprobación.

  • Acuerdos de libre comercio. El más destacado de estos acuerdos es el CAFTA que ha permitido durante todos estos años que el grueso de nuestras exportaciones ingrese libre de gravámenes a Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Ortega criticó el CAFTA, mientras estuvo en la oposición, pero su gobierno fue el principal beneficiario de las concesiones contenidas en dicho acuerdo.

  • Tasas de crecimiento económico sostenidas y un comportamiento dinámico de las exportaciones. Es importante remarcar que el crecimiento económico venía de antes y no fue un resulta que se alcanzó únicamente durante el gobierno de Ortega

  • Inversiones extranjeras en expansión, incluyendo inversiones en zonas francas, generando empleo, aunque de baja calidad, pero empleo al fin.

  • Bajo nivel de endeudamiento externo, como resultado de un largo proceso de renegociación y condonación de la gravosa deuda que se heredó de la década de los ochenta.

  • Un promedio superior a los 500 millones de dólares anuales, provenientes de cooperantes bilaterales, principalmente países europeos, Canadá, Japón, la Unión Europea y Estados Unidos, con la Cuenta Reto del Milenio.

  • Una cartera de proyectos en ejecución, o aprobados, para construcción de carreteras, fomento de exportaciones, apoyo a la producción, entre otros campos.

  • Flujos crecientes de remesas familiares, que pasaron de 700 millones de dólares al asumir Ortega, a 1400 millones al cerrar 2017, según cifras oficiales. Las remesas se transformaron en un amortiguador del desempleo y de la pobreza. En la práctica, el principal programa de alivio a la pobreza.

  • Finalmente, precios excepcionalmente altos de los principales productos de exportación.

En adición a estas extraordinarias condiciones, se sumó el formidable flujo de recursos provenientes de la cooperación venezolana. El componente financiero superó los 500 millones de dólares anuales, hasta acercarse a los cinco mil millones de dólares, más los beneficios derivados de relaciones comerciales preferenciales. Venezuela se convirtió en el segundo socio comercial del país.

En el plano internacional, Ortega se favoreció de la condescendencia de las administraciones norteamericanas presididas por Bush y por Obama, al igual que de los países centroamericanos, de América Latina y de la colaboración de los países europeos.

A nivel interno, heredó la gradual profesionalización del ejército y de la policía. Por primera vez en nuestra historia se encontraban en construcción fuerzas armadas nacionales, sometidas a un marco legal y con procesos de relevo en los mandos que permitían oxigenar ambas instituciones.

La institucionalidad pública, si bien fue lesionada por el pacto entre Ortega y Arnoldo Alemán, al menos seguía cancaneando el abc de la democracia. Los partidos de oposición, todos mostraban una vocación pacífica. Se encontraba en desarrollo un proceso de autonomía municipal y espacios de participación ciudadana en afianzamiento. En general, un marco de respeto a los derechos ciudadanos, incluyendo el ejercicio de la libertad de prensa. En particular, se habían producido cuatro elecciones presidenciales que, a su vez dieron lugar a cuatro traspasos de gobierno, de manera pacífica y ordenada.

En definitiva, paz política y paz social, solo perturbada de vez en cuando por las amenazas y chantajes del mismo Ortega. Una economía en crecimiento, alimentada con flujos crecientes de cooperación internacional. Tres demonios funestos, que siempre fueron causa de tragedias a lo largo nuestra historia se consideraban enterrados para siempre: la reelección presidencial; ejércitos partidarios y el desconocimiento a la soberanía popular mediante fraudes electorales.

Con tan favorables condiciones, Nicaragua estaba por primera vez en mucho tiempo ante la oportunidad de dar un salto al futuro en términos económicos, políticos y sociales, y Ortega ante la posibilidad de realizar uno de los mejores gobiernos de nuestra historia..

¿Qué hizo Ortega con tan generosa herencia?

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