2017: Año del sesquicentenario (ciento cincuenta años) del nacimiento de nuestra principal gloria nacional. Pilar de nuestra nacionalidad (quienes nos hicieron creer que Darío era solamente un gran poeta, cometieron una injusticia terrible…peor hicieron quienes lo presentaron y lo presentan como un sombrío bohemio).

“La dimensión creadora del nicaragüense universal abarcó poemas, cuentos, relatos, intentos de novela, crítica de arte, ensayos, semblanzas, manifiestos, reseñas, traducciones, páginas autobiográficas; pero también una enorme cantidad de crónicas”…periodista, editor…

Darío fue, además, un pensador de alturas y profundidades, en sus relatos, en sus opiniones y aún en la poesía.

Todo el año debió estar plagado, a nivel local, departamental y nacional, de festejos, certámenes, acciones de promoción cultural, cónclaves internacionales, presentaciones, debates, simposios, talleres, estudios, libros, conferencias…etc…etc…

A nivel escolar, tanto primaria, como secundaria y universidades, una jornada dariana, todo el año, movilizando la imaginación y la energía de la juventud.

Y para finalizar, un homenaje nacional…

Y nada…

Puede ser un perturbador símbolo de en qué estado se encuentra nuestra autoestima como nación…Reflexionemos.