¿Quién roba a quién?

Hace unas cuantas semanas, en abril, el gobierno anunció un aumento en las tarifas de transporte intermunicipal. Ahora, en el mes de mayo, nos recetaron un aumento en las tarifas eléctricas.

La interrogante frente a estos aumentos es la misma: ¿Cómo se explica que aumenten las tarifas de transporte cuando los precios del petróleo a nivel internacional se han mantenido oscilando alrededor de los 50 dólares el barril? Y en el caso particular de la energía, ¿Cómo se explica el aumento si los precios del fuel oil, que es el combustible utilizado para producir energía termoeléctrica, en los primeros cuatro meses del año se mantuvo por debajo del precio de diciembre?

Repitamos: el precio de la principal materia prima utilizada para generar energía termoeléctrica se ha mantenido por debajo del precio que tenía en diciembre, sin embargo, en mayo, aumentan las tarifas de energía ¿Cuál es la razón?

Examinemos un poco en este turbio asunto.

Primero veamos cómo estamos en materia de tarifas eléctricas en comparación con los otros países centroamericanos.

Igual que ocurre con el combustible, en Nicaragua pagamos los precios más altos que el resto de países centroamericanos, si los consideramos individualmente. Si consideramos el promedio, la tarifa en Nicaragua es 13% más elevada que el precio promedio centroamericano.

Más allá de los promedios, analicemos algunas categorías de usuarios.

Veamos la situación de un pequeño industrial nicaragüense. La unidad de medida del consumo de electricidad es el kilowatt/hora. En El Salvador la tarifa para la pequeña industria es 11 centavos de dólar, en honduras 13 centavos y en Guatemala 15 centavos. ¿Y cuánto paga un pequeño industrial en Nicaragua? 18 centavos de dólar el kilowatt. Lo repito, 11 centavos en El Salvador, 13 centavos en Honduras, 15 centavos en Guatemala y 18 centavos en Nicaragua. La conclusión es que si un pequeño industrial quiere competir con empresas centroamericanas va con los pies hinchados porque sus costos de energía son mayores.

Ahora veamos cómo se comparan las tarifas con un establecimiento comercial. En El salvador se paga 13 centavos el kilowatt, en Guatemala 15 centavos, en Honduras 17 y en Nicaragua 19 centavos. Otra vez, los precios aquí son más elevados.

En conclusión, los empresarios nicaragüenses van en desventaja a la hora de comparar sus costos con empresas centroamericanas, y dado que esos costos mayores se incorporan en los precios finales, los consumidores nicaragüenses también pagan los platos rotos porque debemos pagar precios más elevados.

Y a propósito de consumidores. Observemos cómo les va a los sectores medios del país. La tarifa residencial es, por kilowatt, de 14 centavos de dólar en El Salvador, 15 centavos en Honduras, 15 centavos en Guatemala…¿y en Nicaragua? …23 centavos el kilowatt!!

¿De dónde saco los datos? Todos estos datos están en el documento Estadísticas del Subsector Eléctrico de los países del sistema de integración centroamericana. Y son datos del 2016.

Correspondería ahora preguntarnos por qué razón, además de pagar los precios más altos de combustible también pagamos las tarifas más altas de energía eléctrica. ¿Cuál es la explicación?

Es sencillo. Solamente hay que saber cómo funciona el negocio:
La principal materia prima para producir energía termoeléctrica es el fuel oil. ¿Quién es el principal importador de este producto? ALBANISA tiene el monopolio de la importación. ALBANISA a su vez vende el producto a las empresas generadoras de energía. Aquí ya sacan una tajada. Hay varias empresas generadoras de energía, pero… ¿Cuál es la principal empresa generadora de energía? ALBANISA es la principal generadora de energía. Aquí se llevan otra tajada. ¿Quién compra la energía? La empresa TSK. ¿Quiénes son los dueños de la empresa TSK? Siguen en el misterio, aunque basta recordar que en las instalaciones de ALBANISA se realizaron las negociaciones que culminaron con la compra por TSK de la empresa distribuidora de energía.

Por si nos hace falta aclararnos más, podemos recordar lo siguiente:

El tesorero del Frente Sandinista es presidente de PETRONIC, la empresa estatal importadora de hidrocarburos. También se desempeña como vicepresidente de ALBANISA. Ya dijimos que ALBANISA tiene el monopolio de la importación de fuel oil y además es una de las principales generadoras de energía. Pero el tesorero del Frente Sandinista también es miembro del directorio de la empresa distribuidora (TSK).

La pregunta sobra porque se responde por si sola ¿quiénes y respondiendo a qué intereses imponen las tarifas eléctricas que pagan empresarios y consumidores residenciales?

Es evidente. En el sector de la energía se muestra de manera flagrante la confusión entre los intereses de la familia gobernante, el partido y el Estado.

Todo el negocio está monopolizado. Son dueños de la porra, de la chicha, de la mesa y del cucharón. A los usuarios solamente nos toca escarbar en nuestros bolsillos para engordar la bolsa de la camarilla gobernante.

Así de sencillo.

A propósito de tarifa de energía eléctrica. Se encuentra procesado judicialmente Moisés Isidro Lazo Ramírez, por el delito de “aprovechamiento indebido de fluido eléctrico”. En palabras crudas, robo de energía. Se le acusa de beneficiarse de suministrar energía ilegalmente a 5 comerciantes del mercado oriental. Está preso por aprovecharse “indebidamente” por quienes se aprovechan “debidamente”.

¿Quién roba a quién?

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