Un cruel regalo del régimen

El régimen recetó a los usuarios del transporte intermunicipal un aumento en las tarifas. Un cruel regalo de Semana Santa. Y lo hicieron en esas fechas, arteramente, contando con que después de las fiestas la gente al reincorporarse a sus actividades cotidianas olvidará el piñazo.

¿Cuál es la característica principal de la población que se desplaza por transporte colectivo intermunicipal? Todos sabemos que es la población de menores ingresos. Por tanto, el golpe es directo al bolsillo de la población de menores ingresos.

Cabe recordar que en el 2015 impusieron otra alza en los pasajes de esta modalidad de transporte público.

Según la justificación publicada por el Ministerio de Transporte e Infraestructura, que es la entidad a cargo de autorizar las tarifas, la razón del incremento es que los costos de operación se han encarecido en los últimos dos años, incluyendo el combustible, mano de obra, repuestos, llantas y lubricantes, entre otros.

La primera pregunta que surge, ya que también se trata de población de menores ingresos, es en cuánto se han elevado los salarios de conductores y ayudantes como para incluirlos entre las causas del aumento de la tarifa. Sería bueno que les preguntemos a estos trabajadores.

Pero ese no es el asunto de fondo. El asunto de fondo es el precio de los combustibles. Y aquí, otra vez, debemos mantener el dedo sobre la llaga.

Probablemente Nicaragua sea el único país del mundo donde las tarifas del transporte público intermunicipal se elevaron dos veces, en un período en que los precios internacionales del petróleo y de combustibles se redujeron drásticamente. Recordemos que en el 2014 los precios internacionales del petróleo se mantuvieron en un promedio cercano a los cien dólares por barril y desde fines de ese año, hasta el presente, el precio promedio del barril de petróleo no supera los 50 dólares. Es decir, el precio del petróleo se redujo prácticamente a la mitad. Y aquí más bien se elevaron las tarifas de transporte.

En el caso de Nicaragua, como lo hemos mencionado en otras oportunidades, pagamos los precios del combustible más altos de Centroamérica, debido a que la camarilla gobernante controla el negocio de los combustibles y desde allí tiene la capacidad para imponer precios onerosos para la economía de las familias y para las empresas.

Para que remojemos un poco el asunto, de acuerdo al último reporte oficial, correspondiente a la última semana de marzo, los precios de los combustibles en Nicaragua comparados con el resto de los países centroamericanos son los siguientes:

En el caso de la gasolina super, el precio en Nicaragua se encuentra por encima en el equivalente a diez córdobas, del precio existente en Costa Rica, que ocupa el segundo lugar. Y es superior en 15 córdobas en relación al promedio de los otros países centroamericanos.

En el caso de la gasolina regular, es superior en 9 córdobas al precio en Costa Rica, que también ocupa el segundo lugar. Y supera, igualmente en casi quince córdobas al promedio centroamericano.

En el caso del diesel, la diferencia es menor, pero siempre se encuentra por encima del promedio centroamericano en aproximadamente cinco córdobas.

Estos precios son sin incluir los impuestos pues de esta manera resalta más claramente la magnitud del despojo.

Una estimación sobre cuánto se embolsaron en el 2016 como resultado del sobre precio del combustible nos arroja la bonita suma de 150 millones de dólares. No es ganancia. Se trata de ingresos por encima de la ganancia ordinaria. 150 millones de dólares como sobre ganancia.

He escuchado algunas críticas dirigidas a los buseros por estos incrementos en las tarifas. Cierto es que hay muchos señalamientos válidos que se pueden hacer a los transportistas, pero no sobre las tarifas. En el caso de las tarifas la única responsabilidad la tiene la camarilla gobernante y es resultado del sobreprecio que imponen en el combustible.

La pregunta es cuánta paciencia tienen los usuarios. Cuándo comenzarán a protestar los miles y miles de trabajadores, profesionales y pequeños empresarios que se desplazan todos los días a Managua para ganarse el pan de cada día y ahora están siendo bolseados por el régimen. O en los municipios de otras zonas del país porque aún los municipios rurales son afectados. Cada peso que les están sacando de la bolsa es un peso menos para la comida, para los zapatos de los chavalos o para sufragar los otros gastos básicos.

Debemos romper con ese síndrome de la fatalidad que nos lleva a aceptar como inevitable la voluntad arbitraria de los poderosos. O el síndrome de la resignación que nos lleva a callar y someternos a esa voluntad.

¿No creen que llegó la hora de sacar al menos una cartulina o una manta que diga ¡NO AL ALZA EN LAS TARIFAS DE TRANSPORTE! y mostrarla en las paradas de buses? Aunque sea para que los jerarcas del régimen sepan de la inconformidad y el descontento con este despojo a los bolsillos del pueblo.

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4 comentarios en “Un cruel regalo del régimen

  1. La mafia y el crimen organizado siempre se esconden tras la oscuridad, las altas horas de la noche o en los escondites más insospechados para cometer sus fechorías contra la sociedad. Forma moderna hoy hacerlo los fines de semana o en días festivos que celebra el pueblo nicaragüense. Así lo vimos con Alemán y Bolaños, así parece seguiremos viendo la misma cosa por mucho tiempo si el pueblo se mantiene adormilado. Gracias siempre por tus importantes aportes Enrique, saludos y abrazos.

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