“B” de vaca y “V” de burro

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La progresiva ampliación del acceso a las denominadas redes sociales, de personas de distintas edades y estratos, ha provocado que de manera inconsciente se expongan diversos rasgos sociales y culturales predominantes en nuestro medio. La simple observación permite identificar aspectos positivos, negativos e inocuos. Son tan reveladores que deberían ser objeto de estudios serios de caracterización social.

Aunque para algunos pueda resultar intrascendente, abordaremos uno de tantos, de estos rasgos. Nos referimos a la horrorosa ortografía que menudea en mensajes y escritos que circulan en las redes de internet. A veces es tema de burla, pero en verdad se trata de un rasgo que evidencia, en primer lugar, la calidad de la educación nicaragüense.

No es necesario ser experto para llegar a la conclusión de que si alguien tiene una ortografía horrorosa, simplemente no sabe escribir, y si no sabe escribir, tampoco sabe leer, y si no sabe leer ni escribir, independientemente de cuántos grados haya cursado en la educación formal, difícilmente tendrá capacidad de asimilar conocimientos de cierta complejidad. Lo peor es que aún personas que se presentan como graduados universitarios exhiben, en su forma de escribir, las fallas estructurales de nuestro sistema educativo. No se trata de problemas o incapacidades individuales sino de un problema social.

La raíz está, como mencionábamos, en la calidad de la educación.

No quisiera presumir de nada. Cursé mi educación primaria en una escuela pública, para mayor precisión, en la escuela general José santos Zelaya, en Corinto. ¿qué educación recibíamos? Para comenzar, todos los días, la primera clase era lectura. Con un libro que se llamaba así, libro de lectura, cada alumno pasaba a leer, en voz alta, y la maestra iba corrigiendo los cancaneos y las pronunciaciones. Los demás alumnos debíamos seguir el hilo de la lectura porque en el momento más inesperado nos señalaba el dedo de la maestra para continuar leyendo. De la lectura había que sacar las palabras desconocidas, las cuales debían buscarse en el diccionario. A lo largo de la semana recibíamos también clase de dictado. Cada palabra mal escrita debía repetirse diez veces, en el cuaderno de dictado. Además, se tenía un cuaderno de caligrafía para mejorar la letra. Y clase de composición, para elaborar trabajos individuales sobre distintos temas: el árbol, el agual, la madre, el mar, el trabajo. Y además, las clases de gramática. Los sustantivos, los adjetivos, los verbos…

Lectura, ortografía, caligrafía, composición y gramática. No soy experto para decir si esos contenidos era técnicamente superiores a los actuales. Pero si nos atenemos a los resultados, las diferencias resultan notables.

La ortografía es mucho más que poner b de burro donde debe escribirse v de vaca. En definitiva, cuando las deficiencias en ortografía cubren amplias capas de una sociedad, también se muestra el atraso del país y sus posibilidades de desarrollarse. También es una evidencia de las desigualdades sociales pues además de la falta de calidad de la educación también muestra las dificultades de acceso para buena parte de la población.

Esta introducción la hacemos para destacar una contribución inesperada del ingeniero Enrique Bolaños. El expresidente elaboró y publicó recientemente lo que él mismo ha titulado “Manual de Ortografía Nica”.

Cuenta el expresidente Bolaños que desde hace décadas comenzó, con el apoyo de su secretaria, a anotar dudas del idioma, reglas, significados de palabras y otros temas útiles para mejorar la redacción de sus cartas, escritos y discursos. Esta tarea la continuó a lo largo de los años hasta concluir en el Manual referido. Pero no crean ustedes que se trata de un trabajo superficial. Cualquier persona puede beneficiarse del uso de ese manual, docentes, estudiantes, profesionales. La consistencia del Manual está garantizada, ya que fue revisado por el doctor Francisco Arellano Oviedo, distinguido lingüista, de prestigio internacional, presidente de la academia nicaragüense de la lengua.

En el Manual usted puede encontrar temas tales como el uso de los acentos, que tantos dolores de cabeza ocasionan, reglas sobre los signos de puntuación, la correcta utilización de algunas letras que a veces confunden, conjugaciones verbales, frases latinas y un listado de útiles consejos.

No se trata de un tratado de gramática. Su principal característica es su sencillez. Es práctico y útil, adaptado a los usos del habla nicaragüense. Nos permitimos pues recomendar este Manual a quienes estén interesados en mejorar su escritura.

Por si alguien se está preguntando cuánto me está pagando el expresidente Bolaños por promover la compra de su Manual, aclaro que nada, porque el Manual es completamente gratis. Solamente acceden al sitio web de la Biblioteca pública Enrique Bolaños, buscan Manual de Ortografía Nica y ya. Ya lo tienen. Sin ningún costo. Indudablemente una valiosa contribución de la que todo interesado puede beneficiarse.

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