La mesa servida que recibió Ortega

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Daniel Ortega está concluyendo una década en el poder. Diez años. Es el equivalente a dos períodos presidenciales y la mitad del otro, en cualquier país latinoamericano. Recordemos que en la mayoría de los países de América Latina el período es de 4 años y en buena parte de ellos no hay reelección inmediata.

Es tiempo suficiente para hacer un balance sobre los avances que ha registrado el país, si es que ha registrado alguno, los retrocesos, los estancamientos y las oportunidades perdidas.

Vamos a comenzar con la economía. Como de costumbre, tomaremos como base las cifras oficiales o hechos reconocidos.

Comencemos por el principio, esto es, en qué condiciones asumió Ortega el gobierno en enero del 2007. De entrada, cuando uno revisa los datos, puede concluir sin duda alguna que ningún gobierno recibió el país en mejores condiciones. Recordemos que cuando doña Violeta asumió el gobierno la economía estaba destrozada. Cuando llegó Alemán, se habían sentado las bases fundamentales  para restaurar la economía pero quedaban obstáculos que remover. Y en el caso del ingeniero Bolaños heredó de Alemán, entre otros problemas, un pesado déficit fiscal.

Revisemos entonces las principales condiciones

1. En primer lugar recibió una inflación bajo control, una moneda estable y una política fiscal consistente. Ortega heredó un marco macroeconómico ordenado.

2. Segundo. La economía registraba un comportamiento dinámico. El ritmo de crecimiento en promedio era superior al 4%. Siempre causa sorpresa la afirmación de que durante los gobiernos de Alemán y Bolaños, la economía creció, en promedio, tanto como ha crecido durante el gobierno de Ortega. La propaganda del régimen hace creer que nunca la economía había crecido tanto como lo ha hecho durante el régimen de Ortega. Pues no es así. Las tasas de crecimiento son semejantes.

3. Al igual que el crecimiento económico, los ingresos por exportación también registraban un comportamiento creciente como resultando de mayores volúmenes y precios. En este aspecto hay que señalar que el régimen de Ortega disfrutó de un período extremadamente benigno en materia de altos precios internacionales de la casi totalidad de los productos de exportación.

4. En cuarto lugar, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, CAFTA, se encontraba en su etapa inaugural. La apertura del mercado norteamericano favoreció el dinamismo de las exportaciones y un ambiente propicio para las inversiones.

5. Precisamente este sería el quinto punto a destacar: el ritmo de las inversiones extranjeras, principalmente las inversiones en zonas francas.

6. Sexto, y este es un tema particularmente importante: Reducción sustancial del endeudamiento externo como resultado del ingreso a la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados, HIPC. Al gobierno de Violeta Barrios de Chamorro le tocó heredar una deuda superior a los diez mil millones de dólares y puso en marcha una estrategia destinada a renegociar y reducir esa deuda. Una estrategia que siguieron los gobiernos que le sucedieron. Esa estrategia culminó con el ingreso a la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados que se tradujo en la condonación de una parte sustancial del endeudamiento. Ortega solo llegó a sentarse.

7. Séptimo. Flujos sostenidos de cooperación internacional al desarrollo, tanto de organizaciones internacionales como de caracterizados donantes bilaterales. Entre los programas de cooperación destaca la participación de Nicaragua en la Cuenta Reto del Milenio, financiada por Estados Unidos. Los corrientes de recursos de los organismos financieros internacionales y la apertura de los programas de apoyo presupuestario de la Unión Europea.
8. Para no abundar más, anotamos un octavo punto. Una cartera de proyectos, principalmente de infraestructura, en vías de financiación, tales como las carreteras «Acoyapa-San Carlos», «Guayacán-Jinotega», «Chinandega-Guasaule», Nejapa-Izapa. También recibió instalado el Fondo de Mantenimiento Vial.

En adición destaca el singular aporte de la cooperación petrolera venezolana. Las modalidades y las magnitudes de esta cooperación ofrecieron al régimen posibilidades que no tuvo ningún gobierno en la historia del país.

En el plano político, a nivel centroamericano se diluyeron las hostilidades de otro tiempo, los europeos concedieron el beneficio de la duda y siguieron apoyando con recursos de cooperación y Estados Unidas adoptó una posición más bien complaciente hacia el nuevo régimen.

En el plano político interno, Ortega pidió una nueva oportunidad y buena parte de la población depositó su expectativa de que esta vez Ortega gobernaría en democracia, con respeto pleno a los derechos y libertades ciudadanas.

Unas condiciones propicias para hacer el mejor gobierno de la historia. Como describió el ingeniero Bolaños, la mesa estaba servida.

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