El precio de la solidaridad

migrantes africanos

Es una información que todos conocemos pero siempre conviene repetirla. Nicaragua vive, en buena medida, del trabajo de los nicaragüenses en el exterior. Los balances macroeconómicos, de los que tanto presumen el gobierno y sus secuaces se sostienen gracias a las remesas. El crecimiento económico se sustenta, en buena medida, gracias a las remesas. Y la sobrevivencia de centenares de miles de familias, la comida, la vivienda, la educación de los chavalos y la salud de los viejitos, también se explica por las remesas. Hasta los muebles, los roperos y camas de segunda mano en los hogares más humildes también provienen de encomiendas desde el exterior.

Se estima que aproximadamente un millón de nicaragüenses residen más allá de nuestras fronteras. Lo que no se sabe es cuántos de esos nicaragüenses tuvieron que emigrar por veredas, sorteando peligros y padeciendo penurias. Pero quienes las sufrieron, sí lo saben. Fueron decenas miles. Tampoco se sabe cuántos de esos nicaragüenses permanecen todavía en condición irregular, en Costa Rica, en Estados Unidos, en España, en El Salvador, en Panamá, o en todos los países donde nuestros compatriotas han encontrado refugio. Y aún hoy, por miles, siguen marchando por veredas para abandonar el paraíso de Ortega en la búsqueda de mejores horizontes para ellos y sus familias, más bien para ellas, porque ahora el mayor porcentaje de migrantes nicaragüenses son mujeres.

Sin embargo, siendo Nicaragua un país de migrantes, las políticas represivas del régimen se ensañan con los migrantes de otros países. No solamente se trató del caso de los migrantes cubanos, sino que todos los migrantes, de cualquier origen que sean, haitianos, africanos, orientales, sudamericanos, dominicanos…son perseguidos como animales y deportados del país como animales con rabia.

El candidato presidencial, Trump, sigue amenazando con construir su muro en contra de los migrantes hispanos, incluyendo los nicas. Ortega, el Trump de aquí, se le fue arriba pues ya construyó su propio muro con soldados y policías.

¿Por qué actúa de esta manera el monarca nicaragüense?
Obviamente, si tuviera alguna consideración y reconocimiento por los nicaragüenses residentes en el exterior, pues no lo haría. Una persona sensata pensaría en el riesgo de que de la manera en que sean tratados los extranjeros que transiten por el territorio nicaragüense, así, los nicas podrían sufrir el mismo trato fuera de nuestras fronteras. Pero no. No le importa.

Si tuviera un gramo de humanidad, tampoco lo haría. Porque en esas filas de gente indefensa y desvalida van mujeres, mujeres embarazadas, niños y niñas de todas las edades, incluyendo lactantes…pero eso no importa…todos son perseguidos como animales. Y todos ellos huyen de guerras, persecuciones o del hambre. Su delito es buscar una vida mejor y más segura.

Ahora resulta que una maestra de San Juan del Sur, de nombre Nila Mar Alemán Mora, está presa, en Ocotal, acusada de tráfico de migrantes.

La maestra, según reportes periodísticos, fue capturada en la frontera de Las Manos cuando ayudaba a salir del país, rumbo a Honduras, a Neohamo Zephirim, una joven mujer originaria de la república del Congo, acompañada de su hija de diez meses. La maestra apareció en el juzgado esposada, como peligrosa delincuente. Pero según los reportajes su delito fue darle acogida a la migrante africada, cuya niña se encontraba enferma de neumonía. Y después trasladarla a la frontera.

Resulta que la maestra sanjuaneña es militante del partido de Ortega, pero reconocida en San Juan del Sur por su labor docente. En el reportaje noticioso se muestra una fotografía con la humilde vivienda en que reside la procesada. No puedo afirmar nada sobre sus actividades porque no la conozco, lo que resulta evidente es que se trata de una mujer con cuatro hijos, en un hogar humilde, con una vida humilde.

En contraste, en las listas de candidatos a diputados figuran verdaderos gánsteres. Sujetos que no tuvieron escrúpulos en robarse los reales destinados a los damnificados por el huracán Mitch para construirse mansiones en el mar.

¿Estamos condenados a vivir en un país gobernados por gánsteres?

Y no se trata de oponerse por oponerse. Porque cierto es que uno de los delitos más bochornosos es el tráfico de personas. Sin embargo, no me digan que es imposible la siguiente solución: pedirles su pasaporte en la frontera de Peñas Blancas, otorgarles un salvoconducto y subirlos en un bus, acompañados dos policías, cobrarles el transporte y depositarlos en la frontera con Honduras? ¿Cuál es el misterio?

Obviamente el motivo de fondo es que Ortega quiere seguir congraciándose con los gringos mostrándose como un muro de contención de las migraciones, a cambio de recibir condescendencia con sus desmanes y atropellos a la democracia y a los derechos de los nicaragüenses. Hay que decir que este inhumano intercambio, por ambas vías, le dio resultado a Ortega en los últimos años. Ya no más. Los gringos ahora están preocupados por los desmanes de Ortega y dejaron de hacerse de la vista gorda. Solo está quedando entonces la mueca inhumana del régimen cristiano, socialista y solidario.

La mueca inhumana y el zarpazo inhumano. Y sus víctimas. Unas víctimas que deben mover nuestra compasión y solidaridad.

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