Para provocar debate: Cómo abonar a la prosperidad de las familias

Educación

En un escrito anterior presentamos un conjunto de propuestas sobre acciones inmediatas que deberían adoptarse para cambiar el rumbo del país. Tales medidas tendrían un impacto sensible en el mejoramiento de la condición de familias y empresas, porque repercutirían en la generación de empleo, en abaratamiento de bienes y servicios, en las posibilidades de inversión y en la competitividad de productores y empresarios.

Anunciamos que continuaríamos con propuestas sobre temas estructurales. Cuando hablamos de temas estructurales nos referimos aquellos sobre los cuales debe actuarse en el presente y a fondo, pero conscientes de que los resultados únicamente podrán visualizarse en el mediano y largo plazo. Pero se trata de campos decisivos para la colocar a nuestra sociedad en los carriles del siglo XXI.

Vamos con la Educación.

Se repite con frecuencia que la educación es la clave del desarrollo de los países. Y en efecto, la mejora en la educación es condición necesaria para que los países superen el atraso, para que las familias eleven sus condiciones de vida y para que las personas abran oportunidades de bienestar. Condición necesaria, pero no suficiente.

Pero ¿Qué hacer, en concreto, para mejorar la educación?

No es preciso exprimir los sesos para inventar el agua tibia. Basta con aprender de luminosos ejemplos de éxito, ya sea en la lejanía como Corea del Sur, o en nuestro vecindario, como Costa Rica.

El punto de partida es promover un compromiso nacional para colocar la educación como primera prioridad del país. No se trata del compromiso de un gobierno, sino del compromiso de la sociedad en su conjunto. Ese compromiso nacional debería concretarse:

Primero. Asignar mayores recursos a la educación básica. Es perfectamente factible asumir el compromiso de elevar, cada año, el equivalente a un medio por ciento del PIB en el presupuesto educativo, hasta llegar a una asignación equivalente al 7% del Producto Interno Bruto, que es un estándar internacional. Esto representaría un incremento de al menos 60 millones de dólares, como arranque. Después, si crece la producción nacional, crecería la asignación. Las cifras del Banco Central revelan que la asignación se mantuvo estancada en los dos últimos años en el 2.8% del PIB.

¿Y de dónde saldrían los fondos? Primero, con una proporción mayor proveniente del aumento ordinario anual en los ingresos tributarios. Se completaría recortando partidas a instituciones ociosas como el Consejo Supremo Electoral, INE, o Procompetencia, por ejemplo.

Segundo. Utilizar los recursos con eficiencia, eficacia y transparencia.
¿Cuál sería el destino de estos recursos?

• Ante todo, mejorar la calidad y condición de los maestros. Para ello es indispensable aumentar los salarios, acercándolos gradualmente al promedio centroamericano. Además, implantar un abanico de incentivos materiales y morales, que incluyan un programa completo de formación profesional. Solamente de esa manera podremos retener a los maestros normalistas, calificar a los maestros empíricos, elevar su competencia y atraer más jóvenes a la noble profesión del magisterio.

Asignar prioridad a la educación, además de los aspectos materiales y formativos, debe completarse con un cambio de actitud en el conjunto de la sociedad. Es menester realizar un esfuerzo sostenido, desde todos los sectores, para restaurar el prestigio social de la profesión magisterial.

• Otro propósito sería mejorar la infraestructura escolar. En este caso es esencial elevar las capacidades técnicas e institucionales del Ministerio de Educación. Hasta ahora lo observado es falta de planificación, falta de transparencia en las licitaciones, falta de capacidad de ejecución y de supervisión.

Además de la rehabilitación de centros escolares, deben mejorarse bibliotecas y laboratorios, y ampliar las conexiones a internet. ¿Qué si es posible? Muchos de nosotros estudiamos en institutos públicos, en el año del aguacate, y teníamos biblioteca y laboratorio.

• Es indispensable mejorar la condición de los maestros, mejorar la infraestructura y el acceso a herramientas tecnológicas. Pero no basta. Es imperativo realizar una revisión profunda de los contenidos curriculares y métodos pedagógicos. Varias investigaciones nacionales demuestran que existe un divorcio entre las demandas de la economía nacional y las capacidades de los egresados, en los distintos niveles. De ahí proviene una de las grandes frustraciones con el acceso al empleo. Es preciso entonces adaptar los contenidos de la enseñanza a las realidades del país y a las demandas del siglo XXI.

Ello requiere también aumentar el rigor y los niveles de exigencia académica.

La merienda escolar es una contribución esencial, en condiciones de pobreza, para atraer y retener a la población escolar, mejorar el rendimiento, favorecer la integración de la comunidad educativa, responsabilizar a la familia y contribuir a la nutrición y salud de la niñez. Preservar y optimizar este programa es un imperativo. A la par, la mochila escolar, zapatos y uniformes.

Tercero Despartidarización, enfoque sistémico y participación

• Por otra parte, en el caso de Nicaragua tal vez el impacto más pernicioso recibido por el sistema educativo es la burda manipulación de maestros y estudiantes con fines partidarios. De ahí que resulta esencial despartidarizar la educación como un compromiso de fondo.

• Adoptar una perspectiva sistémica, donde el gobierno sea un promotor activo de la articulación de los tres subsistemas educativos: Superior, Técnico y Básico, es una tarea esencial. Complementariamente es indispensable establecer espacios serios para armonizar la educación con los requerimientos sociales y del sector productivo.

• Participación y transparencia en la gestión. Al tratarse de una prioridad nacional deben asegurarse espacios para la promover la participación en los distintos planos, a nivel de escuelas, a nivel de circuitos escolares, a nivel de municipios y a nivel nacional. Expertos, familias, organizaciones gremiales y sociales deben disponer de espacios de expresión. La participación se encuentra estrechamente ligada a la transparencia en la gestión. Primero en la asignación y utilización de los recursos, en licitaciones, compras y ejecución de obras. Pero también en información clave como estadísticas, evaluaciones y actividades.

Cuarto Ciudadanía y valores

Finalmente, precisamos una educación afianzada en valores. No se trata solo de promover capacidades técnicas para calificar mano de obra destinada a alquilarse o venderse como mercancía. Se trata de promover capacidades técnicas y científicas. Eso sí. Pero también ciudadanos y ciudadanas, conscientes de sus derechos y comprometidos con su presente, con su futuro, con su familia y con su país, a partir de una escala de valores.

No son estas todas las medidas. Faltan. Pero citamos aquellas líneas de acción indispensables para desarrollar un verdadero proceso de transformación y modernización de la educación.

Es obvio que también faltan metas cuantificadas en términos de escolaridad, retención y demás estándaras. Pero esa cuantificación excede los alcances de un artículo de esta extensión.

Naturalmente, como ejes transversales deben asegurarse la gratuidad y la equidad en el acceso, primordialmente la equidad de género, entre los principios fundamentales.

Anuncios

2 comentarios en “Para provocar debate: Cómo abonar a la prosperidad de las familias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s