En el año 1974, un distinguido profesional nicaragüense, el ingeniero Modesto Armijo, elaboró un estudio de pre-factibilidad que, más tarde, en 1975, presentó como anteproyecto, con el nombre Beneficios Múltiples de Lagos de Nicaragua. La propuesta fue objeto de posteriores profundizaciones por parte de instituciones oficiales estadounidenses. Con el derrocamiento del régimen de Somoza se interrumpió el proceso, aunque en algún momento la idea fue retomada sin éxito en la década de los ochenta.
En síntesis el proyecto consiste en represar las aguas del lago Cocibolca y, mediante varias obras de ingeniería trasvasarlas hacia el Lago Xolotlán. Los beneficios serían los siguientes:
1. Retener y aprovechar hasta un tercio de las aguas que recoge el Lago Cocibolca y que se pierden en el mar por vía del Río San Juan.
2. Preservar al Lago Cocibolca como reservorio para la provisión de agua potable
3. Proteger mediante la reforestación, la cuenca del lago y del río San Juan que, geográficamente se inicia desde el lago de Apanás.
4. Generar electricidad a partir de las obras de trasvase de las aguas hacia el Lago Xolotlán.
5. Descontaminar el Xolotlán como resultado de la limpieza que gradualmente provocaría la recepción de aguas provenientes del Lago Cocibolca.
6. Irrigar hasta 600 mil hectáreas de las llanuras fértiles del pacífico, lo que multiplicaría varias veces la actual producción agrícola.

En el presente, un proyecto de tales características permitiría enfrentar los efectos del cambio climático, reduciendo el impacto de las sequías y asegurando agua para los cultivos y para consumo humano.

Vale agregar que por distintos medios circula una versión simplificada de la propuesta descrita, bajo el nombre de Plan de Utilización de los Recursos Ociosos de Nicaragua, con las siglas PURONICA. Dado que los estudios de base son de antigua data es obvio que se requerirían trabajos de actualización para establecer la viabilidad técnica del proyecto, además de los análisis económicos necesarios para determinar su rentabilidad.

Lo que salta a la vista es que este proyecto es totalmente incompatible con el proyecto de canal interoceánico concesionado por Ortega al empresario chino Wang Jing.

¿Por qué razón mencionamos la propuesta formulada por el ingeniero Armijo hace más de cuarenta años?

Porque Daniel Ortega, en su discurso del pasado 20 de mayo afirmó literalmente lo siguiente:
“Estábamos conversando en estos días y nos estaba recordando nuestro Hermano Manuel Coronel lo del Proyecto de la Cota 100, se conoce así por la altura, que es un Proyecto de Riego a gran escala que lo trabajamos en el Período de 1979 al 90”.

Si es ampliamente conocido que el anteproyecto se presentó desde cuatro décadas y su autor tiene nombre y apellido, el único comentario amable frente a la afirmación de Ortega es: ¡Qué cáscara!

Pero el discurso sigue: “Entonces, ese Proyecto de la Cota 100 es un Proyecto que lo hemos tenido ahí y estamos trabajando…yo diría que va a ser un proyecto que tiene que encarnar el programa de gobierno del Frente Sandinista para este Nuevo Período que va del año 2017 al año 2022…”.

Ante semejante afirmación la pregunta obvia es: Si llevan diez años en el gobierno y si fuera cierto que lo tenían “ahí” ¿Por qué razón lo desempolvan hasta ahora?

Y Ortega siguió: “Yo diría que ese es el gran reto que tenemos, porque de ahí se deriva en primer lugar el Agua. El Agua es Vida, y de ahí se derivan los alimentos, la salud… ¡Todo!

Es increíble semejante desfachatez ¿Hasta ahora se dio cuenta? ¿En qué estaba pensando entonces cuando otorgó la concesión del canal? ¿Y dónde ha estado todo este tiempo que no se ha percatado de los millares de nicaragüenses que padecen de sed, o el secamiento de los ríos, pozos y fuentes de agua? Tal pareciera que si este desastre ambiental no tuviera que ver con su gobierno…

Finalmente, Ortega afirmó: “Es estratégico, es de vida o muerte para nuestro país desarrollar ese programa. Y aquí, hoy, en esta Asamblea Sandinista, desde el gobierno que hoy estamos presidiendo, ya levantamos ese proyecto que vamos a llevar ante nuestro pueblo, pero sobre todo que vamos a convertir en realidad”.

¿Qué conclusiones podemos extraer de ese discurso?

Primero. Estamos ante los embustes de siempre. Ahora Ortega se saca de la gorra, como propio, un proyecto formulado en tiempos del somocismo. El refrito evidencia que se agotó la fuente de sus fantasías. Ya no hay más conejos en el sombrero.

Segundo. Ortega no dijo una palabra sobre su delirio de los últimos años: el canal interoceánico. Al aparecer con un proyecto que, por su propia naturaleza, anula cualquier proyecto de canal, lógico es pensar que está diciendo adiós, por debajo de la mesa, a lo que ha sido la esperanza de miles de nicaragüenses engatusados por sus promesas. En consecuencia, debemos emplazar al régimen y descobijar la estafa del canal porque solo quedaría la ley que amenaza con las expropiaciones de tierras y la plataforma para el trasiego de capitales.

Tercero. Que debemos prepararnos para una nueva campaña de embustes pues Ortega necesita una nueva quimera ante el fracaso de los megaproyectos que en el pasado le sirvieron para alimentar las esperanzas de la gente: la fábrica de aluminio, el satélite chino, el complejo petroquímico, la planta hidroeléctrica Tumarin, el puerto de aguas profundas en el Caribe, la refinería de petróleo, el algodón que brotaría en colores listo para las hilanderías que también se instalarían…Y el canal.

Si ya conocemos el embuste que le servirá de pilar en su campaña electoral, pues desde ahora debemos comenzar a desnudarlo.