Politiquería ayer y hoy: Del diario de Pedro Joaquín

 

 

PJCH sentadoLa semana anterior compartimos una primera entrega de pasajes extraídos del Diario Político de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. El objetivo de rememorar esos pasajes no es de carácter anecdótico, sino extraer lecciones de la historia pues, a pesar del tiempo transcurrido -casi cuarenta años- pareciera que fueron escritos hoy.

Vamos entonces con la segunda entrega, a propósito de que transitamos por un año electoral. Las elecciones, independientemente de las circunstancias, en nuestro país suele ser momento propicio para que la politiquería, y no la política, alcancen niveles candentes.

El último proyecto político de Pedro Joaquín fue la Unión Democrática de Liberación, UDEL, una organización que aglutinaba grupos políticos de distinto signo ideológico (socialcristianos, liberales independientes, conservadores, liberales constitucionalistas, socialistas), además de organizaciones sindicales y personalidades independientes, como el mismo Pedro Joaquín.

UDEL es un proyecto político interesante porque si bien se configuró como una alianza política, sus fines no eran electorales, por sobre todo, se trataba de un instrumento político de resistencia y de lucha cívica en contra del régimen somocista. Derrotar al somocismo y establecer un gobierno que impulsara la democracia política, la justicia económica y social, y la independencia de Nicaragua, eran sus fines estratégicos.

Una vía compleja la de UDEL pues, por un lado estaba la lucha armada, que UDEL rehusaba, y por otro, la dictadura tenía clausurada la vía electoral. La lucha cívica constituía un camino tortuoso y peligroso.

El compromiso con UDEL, Pedro Joaquín lo resume en la siguiente frase: ¨Considero a UDEL el mejor de los instrumentos de lucha contra el somocismo. Estoy ligado por una lealtad indeclinable a UDEL. Si se hunde me hundo yo con ella¨. Sin embargo, ese compromiso no le impidió adoptar una posición crítica.

Porque, tristemente, a pesar de que la persecución, el estado de sitio, las amenazas de cárcel y tortura y aún la muerte acechaban en cada esquina, es revelador el arraigo que tenían las inquinas, envidias y pequeñeces.

Así lo refleja Pedro Joaquín en su diario.

• Veamos con el primer fragmento: ¨El miércoles hubo crisis en UDEL. Una crisis que ya se venía anunciando porque los socialcristianos de la facción ¨Testigos de Jehovᨠvienen poniendo obstáculos, buscando como se rompa todo, pero sin que aparezcan ellos como quienes rompieron….Achacan la falta de cumplimiento de los objetivos de UDEL no al Estado de Sitio, ni a la censura de prensa, ni a la represión…sino a los estatutos¨.
• Seguimos con otro fragmento. Esta vez se refiere a una reunión sostenida en León por el Consejo Ejecutivo Nacional de UDEL con los dirigentes locales. Los comentarios que anota son:

¨Se trata de un increíble pleito de gente que no sabe lo que quiere ni a dónde puede ir…Se trata de niñerías mezcladas con lo serio y mescolanza en donde los incapaces hablan más que los capaces…Cuando ya ha pasado mucho tiempo en discusiones amargas durante las cuales se insta a todos a entender la imperiosa necesidad de tal o cual medida, comienza alguien a decir que semejante barbaridad como la ocurrida es saludable y positiva… Además, se nombra una comisión para resolver los problemas y estos quedan alegremente pospuestos….

La política aquí tiene mucho de pedigüeñería.¨

• Ahora vamos con el tercer pasaje. Lo escribe Pedro Joaquín después de una conversación con líderes conservadores:

¨Cuando digo que siento haber fracasado en este aspecto no lo hago con el ánimo que generalmente implica en una persona confesión semejante, porque ya estoy curtido de fracasos y mis mecanismos anímicos me han hecho, en el ejercicio de tantos problemas, capaz de superar cualquier depresión causada por una realidad como la descrita. Eso sí, da tristeza, y anoche me sentía yo como viendo por la cerradura de una puerta la historia tortuosa de los nicaragüenses, peleando por miserables parroquias, mientras dejan que todo el país se les escape de las manos…

Y yo, que tanta historia he leído y vivido también, no quiero dar esa perspectiva de peleador de parroquia¨.

Mi conclusión particular: cuando en este país algo comienza a caminar bien, aún con tremendos obstáculos y esfuerzos, no falta quien lo destruya o debilite, porque somos personalistas, sectarios y fraccionadores por naturaleza¨.
Eso escribió el mártir de las libertades públicas.

¿Qué lecciones pueden extraerse, a 40 años de distancia?:
Primero, ayer como hoy, siempre hay quienes tienen una actitud destructiva, enfermiza. Tiran la piedra y esconden la mano.

Segundo, ayer como hoy, los que menos hacen, son los que más critican y, a menudo, su forma de hacer política es enfrascarse en pleitos interminables mientras el país se hunde.
Tercero, ayer como hoy, persiste el espíritu de secta, el espíritu de facción, donde los propios intereses, incluyendo los intereses personales, prevalecen por encima de los intereses del conjunto, y aún por encima de los intereses del país.

Ayer, como hoy, estas tres actitudes son sencillamente abominables. Más aún cuando se enfrenta un régimen dictatorial.

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