¿El orteguismo con su barba en remojo?

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Después 17 años en el poder, la denominada revolución bolivariana sufrió un golpe político demoledor, pero no definitivo, con los resultados de las elecciones parlamentarias realizadas ayer domingo.

Los resultados que anunció anoche la presidenta del Consejo Nacional de Elecciones marcarán sin duda un antes y un después en la historia contemporánea de Venezuela y en el destino del proclamado socialismo del siglo XXI.

La victoria electoral de la oposición, aglutinada en la Mesa de Unidad Democrática, si bien es significativa en sí misma, lo es todavía más por su contundencia. Según el anuncio, la Mesa de Unidad Democrática obtuvo al menos 99 diputados, de los 167 que integran la Asamblea Nacional. El chavismo obtenía 46. Es decir, una proporción de dos a uno. Una mayoría contundente. Sin embargo quedaban todavía 22 escaños pendientes de asignar porque las elecciones en algunos distritos estaban muy reñidas. Es previsible entonces que la oposición obtenga una mayoría calificada, más de 101 diputados, o más, una representación que le daría poder institucional suficiente como para nombrar a los titulares de los otros poderes del estado.

El pueblo venezolano habló por medio de las urnas y habló en altas y claras voces.

Al contrario de Argentina, donde el presidente electo, Mauricio Macri, gobernará con un parlamento en manos de la oposición. En el caso de Venezuela Nicolás Maduro pierde el control de la Asamblea pero conserva la presidencia y el dominio de los otros poderes del Estado, principalmente el poder judicial. No hay poder total para ningún bando. Es importante tomar nota de este hecho.

Para ambos países se abren dos caminos, el de la confrontación o el de la negociación. El tiempo dirá prontamente dónde prevalecerá la sensatez.

En este sentido, no fue propiamente alentador el discurso de Nicolás Maduro, anoche, al aceptar su derrota. Volvió nuevamente con su cantaleta de la guerra económica, acusando a la oposición de todos los problemas que atraviesa el país, el desabastecimiento, la inflación, el mercado negro, la escasez de divisas, las filas para obtener artículos de primera necesidad. Un verdadero absurdo el de Maduro al estar hablando a nombre del pueblo, cuando el pueblo acaba de pronunciarse en contra de su gobierno. Hoy por la mañana los principales voceros del régimen lamían sus heridas hablando de los combates y batallas que se avecinan para defender la revolución ¿Defenderla de quién? ¿Defenderla del soberano que acaba de pronunciarse?

El populismo solamente puede flotar cuando los ingresos del Estado, principalmente los derivados de las exportaciones, son suficientes para financiar sus programas clientelares y de prebendas sociales. Cuando esos ingresos se desploman, los días de un régimen de este tipo están contados. En el caso de Venezuela, al chavismo le tocó gobernar con altos precios del petróleo, una parte de ese período con precios mayores a cien dólares el barril. Al desplomarse a menos de 50 dólares se desnudó la gestión económica desastrosa del régimen. Corrupción, ineficiencia e irresponsabilidad. En sus afanes mesiánicos despilfarraron miles y miles de millones de dólares que no se aplicaron en mejorar y modernizar el aparato productivo del país. Miles y miles de millones de petrodólares que, como el agua, se deslizaron por las manos. Oportunidades perdidas para alcanzar el desarrollo económico y social. Oportunidades perdidas, salvo para los bolsillos de los corruptos.

Es previsible que el aferramiento al poder del régimen y el mesianismo de sentirse ungidos portadores del destino del país, les lleve a plantear como estrategia un continuo enfrentamiento de poderes, procurando anular a la asamblea por la vía del poder judicial. Es previsible también que intenten descargar en la asamblea decisiones políticas con el propósito de corresponsabilizarlos del desastre económico que padece el país. Lo que viene, no será fácil.
Para los nicaragüenses quedan varias lecciones:
1. La importancia de la unidad de las fuerzas democráticas. La victoria presente solamente puede explicarse porque juntaron fuerzas y esfuerzos. Hasta hace poco los partidos y liderazgos opositores se debatían en disputas internas, por fortuna pudieron sobreponerse a tiempo. Tienen ahora dos desafíos, mantener la unidad y desarrollar una estrategia para administrar su nuevo poder. Requerirán mucha unidad, mucha inteligencia, mucho coraje y mucha coherencia para restaurar la democracia y construir un nuevo rumbo para el país.

2. El valor y el poder del voto. Tanto en Argentina como en Venezuela, a pesar de que el kirchnerismo estuvo 12 años en el gobierno y el régimen chavista lleva 17, en ambos países se preservaron los sistemas electorales como formas de expresar la voluntad popular, a tal punto que en ambos países se reconoció la victoria electoral de la oposición. La ruta hacia la paz pasa por las urnas electorales. Un motivo poderoso para redoblar esfuerzos por arrancar al orteguismo condiciones para elecciones libres.

3. Para el orteguismo queda la lección de que a todo régime dictatorial le llega su sábado. Motivo suficiente para poner la barba en remojo.

¿Cuáles son los potenciales impactos en Nicaragua? Son tan importantes que ameritan otro artículo para abordarlos.

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9 comentarios en “¿El orteguismo con su barba en remojo?

  1. Don Enrique, la situación de Venezuela y Nicaragua es totalmente diferente. Tal vez la situación de Venezuela hoy se parece a la situación de Nicaragua en los años ochenta. Recuerde usted, el FSLN enfrentado a muerte con la empresa privada, tal y como sucede hoy en Venezuela. En todo caso si alguien tiene que poner su barba en remojo en Nicaragua no es solo el gobierno de Daniel Ortega sino también sus aliados, y el principal aliado es el gran capital representado por la dirigencia del COSEP.

  2. Muy bueno tu articulo Enrique, la diferencia es que en Nicaragua no hay oposicion, la autollamada oposicion que existe actualmente la ha creado Daniel Ortega. La Sociedad civil tiene que organizarce y formar una nueva alternativa politica, olvidarse de una vez por todas de los politicos corruptos que solo daño le han hecho a Nicaragua, ademas hay que incrementar la precion a Daniel Ortega para cambiar al Consejo Electoral, no tendria ningun sentido ir a elecciones el proximo año con los mismos jueces electorales actuales que son expertos en fraudes.

    • No es una cuestión de partidos políticos ¿Qué ocurre con los universitarios? ¿Qué ocurre con los intelectuales? ¿qué ocurre con los trabajadores y los sindicatos? ¿qué ocurre con los cantores, poetas y literatos? ¿qué ocurre con los pequeños y medianos empresarios? etc…etc…mientras esos sectores no se muevan y no arriesguen, aquí es poco lo que puede hacerse…

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