Las cuentas de Firuliche

(foto de archivo) Niños enfermos  viviendo en extrema pobreza, junio 04.  LA PRENSa/rene ortega

El payaso Firuliche era una celebridad. En la nebulosa de mis recuerdos aparece rasgando una guitarra y entonando una canción cuya letra decía más o menos así: ¨…Con real y medio compré una chancha, la chancha tuvo un chanchito… y siempre con mi real y medio…compré una burra, la burra tuvo un burrito…compré una mona, la mona tuvo un monito…y siempre con mi real y medio…¨

Las cuentas que presentó el régimen sobre la presunta reducción de la pobreza son tan absurdas que trajeron a mi memoria la cantinela con las cuentas de Firuliche.

Procedamos a desnudar esta nueva patraña del régimen.

Según ellos los nicaragüenses nos dividimos en tres categorías: pobres extremos, pobres y no pobres.

¿Qué es pobreza extrema? Según el INIDE ¨se define como el nivel de consumo total anual en alimentación por persona, necesario para satisfacer necesidades mínimas calóricas diarias, estimadas en 2,282 calorías promedio. El costo de este requerimiento, según datos finales, fija la línea de pobreza extrema en C$ 10.523.92 per cápita anual¨.

En cristiano, esto significa que cada nicaragüense necesita consumir alimentos que le proporcionen al menos 2,282 calorías diarias. Lo indispensable para que el prójimo amanezca con vida al día siguiente. En realidad, la línea de pobreza extrema establece el límite entre los que se están muriendo de hambre y aquellos que comen lo necesario para sobrevivir. Por esta razón no debería llamarse línea de pobreza, sino que línea del hambre. El gobierno estima el costo de estos alimentos aproximadamente en 30 córdobas diarios (29 córdobas, pero le damos vendaje para facilitar los cálculos).

¿Cuáles son esos alimentos mágicos que cuestan 30 córdobas los tres tiempos?
Por supuesto, ese es un misterio bien guardado. No lo dicen.

La pobreza general según INIDE ¨Se define como el nivel de consumo anual por persona en alimentos, más un monto adicional para el consumo de servicios y bienes no alimenticios como vivienda, transporte, educación, salud, vestuario y los de uso cotidiano en el hogar. El valor de la línea de pobreza general se estimó en un nivel de consumo de C$ 17,011.47 per cápita anual.¨ Esto es, aproximadamente 45 córdobas diarios.

Para resumir, según el régimen los pobres extremos tienen un consumo menor a 900 córdobas mensuales. Se consideran pobres las personas con un consumo superior a 900 córdobas y menor a 1.350 córdobas mensuales para comida, vestido, vivienda, transporte, educación, salud, agua, luz, teléfono, artículos del hogar. Las cuentas de Firuliche con su ¨real y medio¨.

Los que consumen más de 1.350 córdobas mensuales pertenecen a la privilegiada categoría de ¨no pobres¨.

Así, una maestra de primaria, que gana C$5.500 mensuales, con dos hijos y un marido desempleado, pertenecen, todos, mujer, marido e hijos, al flamante grupo de los no pobres. O bien, una madre soltera, con dos hijos que mantener, que se mecatea en la zona franca ganando el salario mínimo de C$4.325 mensuales, los tres, la madre y los dos hijos, son ¡NO POBRES!

Esta definición de pobreza se estableció en 1993. Hace casi 25 años. En una economía de postguerra, con indicadores africanos, cuando el ingreso per cápita era de 395 dólares anuales. Actualmente el ingreso per cápita es 1905 dólares anuales. Casi cinco veces más.

Y estemos claros. Nadie impone la definición de pobreza. A cada gobierno le corresponde definir su propia línea de pobreza. El orteguismo lleva nueve años en poder y la mantiene inalterable por voluntad propia y no por imposición de los organismos internacionales. Precisamente, una buena pregunta es por qué no se utilizó la última metodología del Banco Mundial que distingue entre pobres extremos (2.50 dólares al día); pobres moderados (4 dólares al día); vulnerables (4 a 10 dólares al día) y sectores medios (10 a 50 dólares por día).

Sin agraviar a Firuliche, que en paz descanse, para los firuliches del régimen la situación actual es la siguiente: Pobres, el 30%, incluyendo a los pobres extremos. No pobres, el 70%. Además, según ellos la pobreza se redujo entre 2009 y 2014 del 42% al 29%. Una disminución de 13 puntos porcentuales.

Como se argumenta que esos datos están avalados por el Banco Mundial, examinemos la presentación que hizo el experto de esa institución.

1. En la página 27 de la presentación se afirma que entre 2009 y 2014 disminuyó el número promedio de personas por hogar: Y agrega: ¨Si por ejemplo, el tamaño de los hogares no hubiera cambiado desde el 2009… La pobreza total hubiera sido 34% en lugar del 29%¨. O sea que de los 13 puntos porcentuales, cinco puntos, casi la mitad, obedecen a la disminución del número de personas por hogar y no a políticas del régimen.

Veamos un ejemplo: Supongamos que el consumo en un hogar de 5 miembros es 100 córdobas (100 córdobas entre cinco personas). Significa que el consumo en ese hogar es de 20 córdobas por persona. Supongamos que el hijo mayor se marcha a Costa Rica. El número de miembros ahora es 4, por tal razón el consumo de ese hogar se elevaría de 20 a 25 córdobas por persona (cien entre cuatro), sin que el ingreso familiar haya aumentado en un solo córdoba. ¿Dijeron una palabra sobre esto los firuliches del régimen? ¡Ninguna!

2. En la página 28 del mismo documento se lee ¨Entre 2009-2014 las remesas aumentaron C$ 7,603.7millones, o un promedio de C$946 por Nicaragüense por año. Este aumento explicaría un 12% del aumento en consumo durante el mismo período¨. ¿Ideay? Resulta buena parte del aumento del consumo es consecuencia del aumento de las remesas.

3. Finalmente, algo que no se ha dicho y que es lo más revelador de las políticas empobrecedoras del régimen orteguista: aún siguiendo las definiciones y método aplicado, la desigualdad venía disminuyendo período a período, al menos en materia de consumo. Sin embargo, entre 2009 y 2014 POR PRIMERA VEZ la desigualdad se elevó.

La conclusión es evidente, pero el régimen la escondió: de los 13 puntos porcentuales de presunta reducción de la pobreza, casi en su totalidad son consecuencia de la disminución del número de personas por hogar, por un lado, y del aumento de las remesas, por otro. Son los pobres, con su trabajo y sacrificio en otros países, los que están aliviando las necesidades de los pobres, y no el régimen.

La única política exitosa del orteguismo es la expulsión de nicaragüenses a buscar la vida en otra parte.

Como ven, vergüenza les debería de dar estar hablando de reducción de la pobreza. Aunque en realidad a nadie se le puede pedir lo que no tiene.

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