¿Estamos en buenas manos? Las ¨capacidades¨ de la Alcaldía de Managua

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Sin duda, el recientemente construido paso a desnivel en la intersección de Rubenia es una obra urbanística que da realce a nuestra capital. El diseño es atractivo –al menos en mi opinión- y tiene una apariencia moderna y sólida. Es lo que se ve. Esperemos que la edificación cumpla con las especificaciones y estándares técnicos indispensables. Eso no puede verse, solo el tiempo y las circunstancias pueden sacarlo a luz. A todos nos conviene que sea una obra duradera, para comenzar, porque a todos nos cuesta. Se asignaron 190 millones de córdobas de los fondos municipales. Sobre los pormenores de la licitación, pues esos son otros cien pesos.

Sin embargo, no basta con valorar la obra en sí misma sino que debe examinarse también el entorno humano en que se inscribe. Porque toda obra urbana se justifica por la utilidad que puede tener para la gente. Y aquí encontramos el primer gran agujero: Los peatones y vecinos no tienen manera de pasar de un lado a otro, salvo que den una gran vuelta.

Es natural esperar que los urbanistas de la alcaldía pensaran, en primer lugar, en cómo resolver este problema. Evidentemente no lo pensaron. Porque ha pasado más de un mes desde la inauguración del paso a desnivel y no hay un solo indicio de construcción de un puente peatonal que permita a la gente transitar por el sector. Sencillamente no lo planificaron, bien por incompetencia, bien porque no les importa la gente. Hasta ahora no se lamenta ninguna desgracia. Ojalá y que no se produzca ninguna. Porque la gente, de las más diversas edades, sigue arriesgando su vida atravesando las transitadas vías y saltando el muro que separa ambas vías.

No se precisa ser ingeniero. Basta tener sentido común para concluir que se trata de una omisión garrafal. Para no llamarla irresponsable.

Las dudas sobre los urbanistas de la alcaldía aumentan al constatar que no contemplaron el impacto que se produciría en los otros nudos del sector, como resultado de la agilización del tránsito de vehículos a causa del paso a desnivel. Ahora, el tapón que resolvió la obra en Rubenia se reproduce, multiplicado, en los semáforos de Villa Progreso y del Hospital La Mascota.

Estas omisiones garrafales me recordaron la construcción de la Avenida Bolívar, la cual, en verdad, quedó hermosa. Pero, imagínense ustedes, olvidaron construir las obras de drenaje adecuadas, o las construyeron tan mal, que con el primer aguacero la lluvia se empozó, transformando en laguna el final de la avenida y en náufragos a los habitantes de las recién construidas casas de la zona.

Otro hecho de la misma naturaleza que pudimos ver por los medios de comunicación fue la inundación de algunas urbanizaciones cuyos planos técnicamente debieron ser aprobados o supervisados por la alcaldía.

Son tan notorias estas incompetencias que uno se pregunta si estamos pagando el precio de la calidad de la formación que ofrecen las universidades, graduando ingenieros que cursan la carrera durante los fines de semana; o si estamos pagando la factura de la politiquería que utiliza como criterio de selección de personal el aval político, en lugar de la competencia profesional.

Anotemos de paso que a las dependencias técnicas de la Alcaldía corresponde certificar la calidad de los materiales de construcción que se usan en viviendas y edificios, y supervisar la aplicación de los estándares de construcción en la ciudad de Managua.

Los temores que generan estas actuaciones se renovaron ayer que intenté transitar por la Avenida Universitaria, entre la UCA y la laguna de Tiscapa. Está bloqueada, presumiblemente por motivo de las obras iniciales del nuevo estadio.

No hay ninguna señal, en ninguno de los dos sentidos, que indique que el paso está bloqueado. Así que uno tiene que perder el tiempo en llegar al punto de bloqueo y regresarse ¿Cuál es la complejidad o el sobre esfuerzo que representa colocar un rótulo indicando que la vía está bloqueada?. Tampoco se les ocurrió construir una vía de desahogo. Si iban a interrumpir ese paso en una zona tan transitada ¿por qué no se les ocurrió habilitar una vía alterna? Allí hay allí un camino de tierra que conecta con la calle que va entre ENEL y los semáforos del hospital militar. Por lo que uno puede ver, podría habilitarse con una mínima inversión.

Con estos antecedentes, uno está obligado a dudar sobre la calidad de la planificación urbanística de una obra tan significativa como es la construcción de un estadio. Más allá de considerar que el estadio se construirá en la zona de la falla de Tiscapa y que el pliego original de la licitación se lo fusilaron quién sabe dónde, cabe preguntarse:

¿Tienen previstas calles de desahogo considerando que es una de los sectores más congestionados de Managua?
¿Qué pasará con el cauce que desemboca en la laguna de Tiscapa? ¿Aprovecharán la obra para resolver de una vez la recuperación de la laguna, que tanto bien haría a la atracción turística de la capital?

Estas son preguntas de sentido común que tienen que ver con los ciudadanos, los de a pie, los de bus, los de taxi y los de carro. Todos tenemos derechos a saber. Pero sobre todo, a saber si estamos en buenas manos.

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