Mejor prevenir que lamentar

Ayer fue día de temblores en Managua. INETER reportó 9 sismos, acaecidos aproximadamente, entre las siete de la mañana y las tres de la tarde. El primero fue a las 6.50 de la mañana, la hora de Vamos al Punto. Y el último pasaditas las tres de la tarde. Lo particular esta vez es que los epicentros se acumularon en una zona reducida, de intensa circulación, de alta actividad comercial y también de núcleos de población urbana.

Afortunadamente no se produjeron daños humanos ni materiales porque a pesar de su concentración territorial los sismos fueron de magnitudes menores, la mayoría con una magnitud que no excedió a 3 grados en la escala de Richter. Sin embargo, como se produjeron muy cerca de la superficie de la tierra, la población que se encontraba en las proximidades de los epicentros sentimos fuertes esos remezones

Digo que sentimos, porque da la casualidad que buena parte de mis actividades de ayer las llevé a cabo precisamente en el perímetro de los epicentros y las sacudidas se sintieron recio, particularmente el sismo de las ocho de la mañana y el de las tres de la tarde. Y como se trataba de edificios con paredes de vidrio, el estruendo que producían daba la impresión de que se iban a derrumbar. Debo reconocer, sin embargo, que fuera del susto, al menos en los edificios en que estuve la gente reaccionó con calma y ordenadamente salimos a las zonas de protección.

Hoy por la mañana, al menos en la ruta que seguí hacia Radio Corporación, antes de las 7am, observé menos gente en las calles y menos gente en las paradas; también menos vehículos circulando. Tal vez sería por la suspensión de clases.

Un sismo no se pude pronosticar, ni que sí, ni que no, pero algunos expertos afirman que el origen pudo estar en una activación de la falla de Tiscapa, que fue causa del terremoto del setenta y dos. Así que, por sí o por no, lo mejor es tomar sus precauciones. Aunque en realidad, conscientes de que vivimos en una zona sísmica hay que mantener estas precauciones en la cabeza.

Por esta razón, nunca estará de más repetir algunas recomendaciones básicas:

1. Si está en alguna institución pública, en un edificio privado, un mercado, un super o en un centro comercial, siga las indicaciones del personal a cargo de emergencias. Normalmente ahora casi todas tienen un plan de evacuación. Y las instituciones y organizaciones que todavía no lo tengan, pues a ponerse las pilas elaborando uno. Si el edificio es de varias plantas no aborde los ascensores.
2. En los lugares con aglomeración de gente, no corra. Hay el riesgo de atropellar o ser atropellado y a veces los tumultos descontrolados de gente el daño puede ser mayor.
3. Sujete con fuerza el volante, reduzca gradualmente la velocidad, pare el coche en el lado izquierdo de la calle y apague el motor. Mantenga la calma mientras duren los temblores. Escuche las noticias noticias en la radio.
4. Si va en la calle, aléjese de los postes de luz, de los alambres eléctricos y de los rótulos. No se coloque junto a paredes de edificios y busque un lugar despejado.
5. Para la casa es indispensable tener un plan de emergencia propio, que conozcan todos los miembros de la familia y que cada quien sepa con anticipación sus propias responsabilidades. Es esencial que todos sepan hacia el lugar seguro donde acudirán, el patio, la calle o el sitio comunal designado.
6. Hay que desenchufar todos los aparatos eléctricos.
7. A la hora del temblor alejarse de las paredes y ventanas de vidrio. Si es de noche, siempre tener unas chinelas a mano o unos zapatos cómodos.
8. Si está en la casa, cocinando, apague inmediatamente el fuego y clausure la llave del gas.
9. Hay que tener en un lugar definido una lámpara de baterías, con las baterías en buen estado, y un radio de mano, igual, con baterías en buen estado.
10. Si da la cobija, hay que tener un pequeño aliño de alimentos básicos, agua limpia y, si es posible, un pequeño botiquín para primeros auxilios.

Por supuesto, no están aquí todas las precauciones. Quienes tengan acceso a internet, allí pueden encontrar mayores detalles. No se trata de vivir en una angustia permanente. Hay que desarrollar las actividades con normalidad, pero siempre es mejor prevenir que lamentar. Por de pronto, esperemos que nuestra tierra se haya acomodado de una buena vez, que repose, como anoche, y que nos deje vivir tranquilos.

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