ocupainss la memoria

Hoy se cumplen dos años de uno de las más bochornosas actuaciones represivas del régimen. Un grupo de jóvenes fueron vapuleados por el simple motivo de respaldar, pacíficamente, la lucha que realizaba un movimiento de ancianos en reclamo de pensiones reducidas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.

Bochornosa por la actuación masiva de los delincuentes que perpetraron los atropellos. Se sabe que fueron fuerzas de choque organizadas y movilizadas desde la alcaldía de Managua, con la complicidad de la policía.

Bochornosa por el tipo de delitos que cometieron. No solamente vapulearon jóvenes sino que se robaron 7 vehículos, 4 motocicletas, cámaras digitales, celulares, guitarras, billeteras. En fin, un despojo masivo.

Bochornosa por los agravantes con que se cometieron los delitos. En derecho penal son agravantes la premeditación, la alevosía y la ventaja. La premeditación se produce cuando la actuación criminal es madurada y planificada con anticipación. La ventaja se produce cuando el agresor tiene superioridad por las armas que emplea o por la superioridad en el número de atacantes. Y la alevosía se da cuando el delincuente se ha asegurado de que no corre ningún riesgo que pudiera provenir de una reacción defensiva de parte de la persona o personas atacadas. Actuaron pues con premeditación, alevosía y ventaja.

Bochornosa por la participación en la comisión de los delitos de varias instituciones públicas debidamente concertadas: la alcaldía de Managua, que organizó y movilizó a los delincuentes; el INSS que actuó como depósito de los bienes robados; la policía nacional que actuó como cómplice y encubridor; y la Fiscalía de la república que asegura el encubrimiento e impunidad de los malhechores.

Bochornosa por la impunidad que todavía cubre a los autores intelectuales y materiales de los delitos; con el agravante del ensañamiento. Porrque todavía la policía nacional prolonga el daño al no extender a las víctimas del robo de los vehículos, la constancia obligatoria que les permitiría completar los reclamos a las empresas aseguradoras.

Los hechos ponen de manifiesto que cuando el régimen percibe la más mínima amenaza o cuando considera necesario realizar actos intimidatorios, no tiene escrúpulos en ejecutar la más amplia variedad de actos de represión, valiéndose del control que ejerce sobre la totalidad de las instituciones del Estado. En unos casos son instituciones del poder ejecutivo como la procuraduría, el poder judicial y la empresa de puertos, como en el caso de Milton Arcia, en pleno viernes santo. En otros es la fuerza policial, a lo bruto, como el 24 de diciembre con la vapuleada a los campesinos que protestaban en defensa de sus propiedades. En otros son fuerzas siniestras, como el bombazo de Pantasma.

Frente a un régimen dictatorial, la memoria también es un arma de resistencia. Y no nos confudamos con las apariencias: no es un arma insignificante. Precisamente, una poderosa arma a la que apelan las dictaduras es precisamente al olvido.

Gritemos pues ¡NO AL OLVIDO!