¿Tienen algo que celebrar los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses?

Alcaldias

Hoy día internacional de los trabajadores, la primera reflexión que corresponde hacer es si los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses tienen algo que celebrar.

La aspiración natural de todo trabajador o trabajadora es disponer de un empleo decente. Un trabajo estable, con un salario adecuado, con dignidad y seguridad física. Es una aspiración y es un derecho.

Veamos cómo les ha ido a los trabajadores nicaragüenses en los últimos años, en la Nicaragua cristiana, socialista y solidaria:
1. En el transcurso del 2014 perdieron su trabajo cerca de 60 mil nicaragüenses que en el 2013 estaban empleados. Y eso nada tiene que ver con los famosos TPL de las zonas francas. Obviamente, esos nuevos desempleados y los otros miles de desempleados no tienen nada que celebrar.

2. Decenas de miles de nicaragüenses que laboraban en el Estado fueron despedidos por la administración orteguista sin que a esta fecha se cancelen sus prestaciones laborales. Esos nicaragüenses, obviamente, no tienen motivos para celebrar.

3. Durante el período que Ortega lleva encaramado en el gobierno los salarios de los trabajadores han perdido su valor real en más del 12 por ciento. Esto significa que cada vez compran menos con su salario. Esos trabajadores, obviamente, no tienen nada que celebrar.

4. Todos los días hay una enorme fila en la embajada de Costa Rica de nicaragüenses que emigran, hombres y mujeres, abandonando sus familias y su tierra, en la búsqueda de una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida. Y otra fila interminable que se marcha por veredas. Esos nicaragüenses, obviamente, no tienen nada que celebrar.

5. Casi la mitad de los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses son subempleados, esto es, no reciben salario mínimo, o no logran trabajar todos los días de la semana. Obviamente esos subempleados y subempleadas no tienen nada que celebrar.

6. De acuerdo con las cifras oficiales, uno de cada cinco, esto es, el 20% de quienes desempeñan alguna ocupación, pertenecen a la categoría de trabajadores sin salario. Estos trabajadores sin salario obviamente no tienen nada que celebrar.

7. Hay miles de nicaragüenses que trabajan en el estado y son humillados y pisoteados en su dignidad al ser obligados a marchar a las rotondas y cumplir tareas políticas en contra de su voluntad. Esos nicaragüenses no tienen motivos para celebrar.

8. El 80% de los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses laboran en la economía informal. Esto significa que no gozan de ninguna protección en caso de accidentes, ni tienen vacaciones, horas extras, legal, no tendrán pensiones al momento de su retiro, si son mujeres no tienen derecho a descanso remunerado pre y post natal en caso de embarazo. Ocho de cada diez se encuentra en esa condición. Esos nicaragüenses que laboran en la economía informal, obviamente no tienen nada que celebrar.

9. Según los registros, hay 725 mil nicaragüenses afiliados a la Seguridad Social. Esos trabajadores y trabajadoras contribuyen con parte de sus salarios al sostenimiento del INSS y tienen legítimo derecho a aspirar que al momento de su retiro reciban pensiones justas. Pero las finanzas del INSS se encuentran en descalabro y ni el presidente de esa institución ni ningún funcionario público informa sobre cuál es la realidad. Esos cotizantes del INSS, obviamente, no tienen razones para celebrar.

10. Hay más de un millón de nicaragüenses residentes en el exterior, trabajadores y trabajadoras en su mayoría, que con sus remesas contribuyen con la economía nacional y con el sostenimiento de sus familias. En el exterior deben enfrentar un sinnúmero de obstáculos además de sufrir los quebrantos del exilio económico. Esos trabajadores nicaragüenses, obviamente, no tienen motivos para celebrar.

11. Los nicaragüenses, varones y mujeres, mayores de 40 años que perdieron su empleo sufren la condena de que nadie les da trabajo porque los consideran viejos. Esos trabajadores y trabajadoras desempleados no pueden tener que celebrar.

12. Miles de jóvenes que con mucho sacrificio de sus madres, sus padres o sus familias tuvieron la oportunidad de coronar una carrera profesional en las universidades, se ven obligados a emigrar o a colocarse en trabajos que nada tienen que ver con su formación, acumulando frustración y desengaño. Esos jóvenes, no tienen nada que celebrar.

Si bien todos los hechos señalados, y otros, no dan motivos para celebrar, tampoco deben ser motivo para deprimirnos. Todo lo contrario. Deben animarlos a luchar por el derecho al trabajo. Sin trabajos decentes y sin salarios dignos no hay manera de vivir con decencia y dignidad. Y hay que luchar por ello. Es un día pues para conmemorar. Un día para reflexionar y encender el ánimo para luchar por una Nicaragua mejor. Y no habrá Nicaragua mejor si los trabajadores y trabajadoras no mejoran su condición.

Hoy, pues, día internacional de los trabajadores, nuestra solidaridad con los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses. Nuestra solidaridad con sus luchas, sus aspiraciones y esperanzas.

QUE VIVAN LAS TRABAJADORAS NICARAGÜENSES!
QUE VIVAN LOS TRABAJADORES NICARAGÜENSES!

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2 comentarios en “¿Tienen algo que celebrar los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses?

  1. Se puede Celebrar algo en este dia ? Se puede celebrar el Exodo, desempleo, sub empleo, corrupcion, dicriminacion, persecusion, asalto a los salarios..jornadas extensas de trabajo y ni siquiera ganamos para reponer el sudor del cuerpo, mucho menos para reproducir las fuerzas..Celebrar que, talvez que tenemos mucho que luchar, para por lo menos comer tortilla con sal en libertad .. Se puede celebrar que los que llegaron en harapos ahora sean millobnarios , mientras el pueblo sigue en la mas extrema pobreza,, podemos celebrar que hay 300 nuevos millonarios y que se roben los presupuestos ministeriales, sin importar que los niñ@s no tienen libros, comida y escuelas, y los maestros no ganan ni para su almuerzo..
    Se puede celbrar tanta desgracia .?

  2. Después de los 12 rielazos de su escrito, surge –al final– un rayo de esperanza el que, TAL VEZ, debiera tener un asidero mejor que el simple deseo. “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado”. Con una base así, es fácil que venga la acción. ¡Feliz día!

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