Un retrato que palpita: “Los Chinamos”

Los Chinamos

Don Chabelo Trujillo es un campesino chontaleño, oyente del espacio radial “Vamos al Punto”, que se transmite diariamente en La Corporación. Se las ingenió para invitarme a visitar la comarca “Los Chinamos”, en Chontales. De Santo Domingo, tierra adentro. Y fuimos.

Salimos de Santo Domingo encaramados en la tina de una camioneta, flanqueados por dos ex combatientes de la resistencia, originarios de la misma zona. Desde el arranque, con el bendito en los labios, porque en cada bache del camino la camioneta traqueteaba como que se iba a quebrar. Una hora en un camino accidentado, con la rabadilla en zozobra de tanto brinco. En ese lapso asimilé las primeras enseñanzas. Mientras avanzábamos, William y Dennis me contaban los motivos que tuvieron para alzarse en armas; cómo fueron reclutados; cómo se organizaban. Siguieron con los combates y las penurias que padecieron. Y cómo se sienten hoy, uno como pequeño minero y otro como productor…Mientras hablaban, por mi mente pasaban todas las patrañas que me tragué por años sobre lo que la propaganda oficial de aquel tiempo denominaba como mercenarios y bestias…pero esa es otra historia que abordaré en otro momento.

Llegamos a los Chinamos después de atravesar un territorio cruzado de fincas ganaderas con pastos sorprendentemente verdes. El joven párroco de la localidad, al visitar su iglesia nos dijo: Estamos en los límites de Chontales…más para allá es Zelaya Central. Una iglesia muy bonita, con su rotonda enfrente y un muy pintoresco campanario que, por hoy, está sin campanas. Un campanario sin campanas.

Y comenzamos el encuentro con los campesinos. A medida que los escuchaba, recordaba una frase expresada por Monseñor Silvio Báez, en un encuentro que un grupo de profesionales sostuvimos con él, la pasada semana. Monseñor manifestó que siempre debíamos tener presente que detrás de cada porcentaje, detrás de cada estadística, hay siempre seres humanos.

Y bueno, hemos repetido varias veces que en Nicaragua el ochenta por ciento de la población ocupada labora en el sector informal. En el encuentro de los Chinamos, todos los presentes, el cien por ciento, laboran en el sector informal.

Hemos expuesto que en Nicaragua la escolaridad promedio es de seis años. En Los Chinamos pude escuchar y ver el rostro de nicaragüenses que no tuvieron oportunidad de alfabetizarse. Parte del casi 20% de analfabetismo que persiste en el país. También conversé con jóvenes de ambos sexos que abandonaron la escuela, sin concluir la primaria. Y ya no regresarán a las aulas.

En días recientes se produjo un debate sobre el salario mínimo. Pero allá, en los Chinamos, no hay salario mínimo, ni prestaciones laborales, ni décimos tercer mes, ni Código del trabajo.

Aquí en Managua reprochamos el trabajo infantil y en Los Chinamos pude palpar esa realidad y escuchar las razones. Cristino Ojeda, un campesino de ojos claros y de rostro sereno, con seis hijos y cien córdobas diarios de salario. Sin comida, me aclaró. Ocho bocas que mantener, con cien córdobas al día. O Terencio Álvarez, quien a las cuatro de la mañana está en pie, con su hijo de 13 años, listo para lo que llaman “fajina”. Al ordeño y traslado de la leche. Una leche que no pueden beber. Y luego la jornada de chapear, postear y demás labores del campo.

Ellos pueden plantarnos cara y desafiarnos: Hablemos pues de pobreza crónica y de trabajo infantil.

El drama de las personas de tercera edad que nunca tuvieron ocasión de afiliarse al seguro social tiene rostro y mirada. Un 75% de la población rural mayor de 65 años, según las estadísticas, debe mantenerse económicamente activa para poder sobrevivir porque a pesar de estar en edad de jubilación no disponen siquiera de una pensión mínima.

Como parte del intercambio, llegó el tema del canal, ofrecieron sus opiniones y preguntaron. Mi respuesta fue: no tengo nada que agregar a lo que ustedes han dicho. Porque, en realidad, los juicios centrales ya los tienen. Comenzando por lo más elemental. El tema de la propiedad. También mencionaron la soberanía del país. Confieso que me sorprendió la comprensión del tema. Sencilla, pero clara.

Al terminar el encuentro, una señora, ya entrada en años, doña Leonarda, al despedirnos me dijo: yo no quise hablar, pero yo también trabajo. Trabajo todo el día, pero gano la mitad. A mí me pagan 50 pesos…En dos palabras retrató la condición laboral de las mujeres.

Por supuesto, Los Chinamos son solamente un retrato, un retrato palpitante, de las realidades que agobian a los pobres de nuestro país. Esto es, la mayoría de nuestra población. Unas realidades que tienen su causa en el modelo socioeconómico prevaleciente que genera riqueza para unos pocos y pobreza para la mayoría, y que el régimen dictatorial de Ortega se encarga de consolidar, profundizar y reproducir.

Mientras el régimen dictatorial ejerza el poder en este país, no hay manera de enfrentar las cadenas del atraso y de la exclusión económica y social.

Los problemas de la informalidad económica, la falta de acceso a la educación, la baja productividad, la ausencia de condiciones laborales mínimas, los salarios de hambre, la depredación de recursos naturales, el empobrecedor rentismo de los monopolios forman parte del modelo económico y social del orteguismo. Pero, estemos claros: erradicar el modelo dictatorial de Ortega es una condición indispensable, pero no suficiente. Lo fundamental es ofrecer el compromiso al país de un proyecto de transformación y modernización fundamentado en democracia, respeto a derechos y libertades ciudadanas, condiciones para la prosperidad a las pequeñas y medianas empresas y los sectores medios, y creación de oportunidades de mejorar su condición de vida a la población en situación de pobreza.

Lo demás es hipocresía y demagogia.

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9 comentarios en “Un retrato que palpita: “Los Chinamos”

  1. Los problemas de la informalidad económica, la falta de acceso a la educación, la baja productividad, la ausencia de condiciones laborales mínimas, los salarios de hambre, la depredación de recursos naturales, el empobrecedor rentismo de los monopolios forman parte del modelo económico y social del orteguismo. Pero, estemos claros: erradicar el modelo dictatorial de Ortega es una condición indispensable, pero no suficiente. Lo fundamental es ofrecer el compromiso al país de un proyecto de transformación y modernización fundamentado en democracia, respeto a derechos y libertades ciudadanas, condiciones para la prosperidad a las pequeñas y medianas empresas y los sectores medios, y creación de oportunidades de mejorar su condición de vida a la población en situación de pobreza. Bravo Doctor !

  2. “…pero esa es otra historia que abordaré en otro momento.” Por favor, diputado Sáenz, no tarde mucho en abordar esa historia que, como muchas otras, forma parte de la verdadera historia de Nicaragua que nos ha sido negada u ocultada. “La verdad os hará libres”…

    • La casa la prestó para la reunión el dueño de la pulpería del poblado y en realidad no es una casa bien construida. La iglesia también. Pero eso nada tiene que ver con la condición de las personas que asistieron.

  3. Que harias si fueras presidente. Como apoyarias a esa comunidad que fuistes a ver su realidad, que tristeza da ver tanta pobreza y en managua ves las luces como navidad, que injusticia verdad, por eso es que Uds tienen la responsabilidad de luchar para el bienestar de la poblacion, Saludos amigo y sigue adelante, eres el unico diputado que vale la pena.

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