La marcha de los botas de hule

botas de hule Todos teníamos expectativas sobre la marcha realizada ayer 10 de diciembre, pero no todas las expectativas eran positivas. Es natural que prevalecieran los criterios sobre las experiencias anteriores en las que el orteguismo había tenido éxito en impedir, neutralizar o reprimir movilizaciones en centros urbanos del Pacífico, principalmente en Managua. La falta de recursos y la reiteración de las maniobras del régimen utilizando la policía y el Ministerio de Transporte alimentaban esos enfoques.

Pero la marcha se realizó, a viento a marea. Y superó aún las expectativas más optimistas. Una marcha vibrante, con mensajes muy claros: rechazo rotundo al canal de Ortega y defensa de los derechos nacionales. Quiero compartir estas notas, principalmente para quienes no tuvieron oportunidad de asistir:

1. La marcha, hay que decirlo, fue una marcha de campesinos, de jóvenes y de mujeres. Porque eran rostros campesinos, rostros de jóvenes y rostros de mujeres los que predominaron en la movilización. Los “botas de hule” (así se llamaban a sí mismos por los megáfonos) merecen una mención especial pues aguantando desvelo, hambre, sed e incomodidad se movilizaron desde apartados territorios del país, particularmente quienes vinieron, en camiones, desde distintos poblados de Nueva Guinea. Los botas de hule -una expresión de nuevo contenido para la mayoría de los urbanos- impusieron su marca en la marcha.

2. Por fin, las luchas por el canal entran en la órbita de los medios de comunicación globales: Todos los días, temprano por la mañana, parte de mi rutina de información es el canal “Euro News”, el canal europeo de noticias más visto por los europeos. Grande fue mi sorpresa y, también la emoción, cuando hoy muy de mañana, junto a las noticias de orden global apareció un reportaje sobre la marcha. Es la primera vez que veo en ese medio informativo una noticia sobre Nicaragua. Ver y escuchar la voz de un campesino nicaragüense me resultó emocionante. Ver las pancartas y rostros conocidos en los circuitos internacionales, también. CNN, igualmente, presentó un buen reportaje. La lucha de los nicaragüenses por su país comienza a recibir atención de los grandes medios.

3. Estoy hablando de emoción y hay un componente de la marcha que no es posible captarlo en los medios de comunicación. El hecho más relevante sólo pudieron vivirlo quienes asistieron. Me refiero a la conmoción que provocó el arribo, en camiones, de los campesinos. Para quienes estaban en el punto de concentración, fue un verdadero shock. En decenas brotaron las lágrimas, en hombres y en mujeres. Todos los que ahí estaban pueden confirmar lo que anoto. Pero más allá de las lágrimas, siento que aquí se produjo algo más profundo: el encuentro del campo y la ciudad; unidos en un solo sentimiento y una sola lucha: la defensa de nuestro país.

El impacto del arribo de los “botas de hule” (así se denominaban ellos mismos en los megáfonos) no puede describirse con palabras. Seguramente algún especialista en psicología social podrá interpretarlo mejor, pero lo que allí se produjo no es un hecho menor.

4. Una mención especial hay que hacer también a quienes en Rivas, Chinandega y otras localidades sufrieron la arbitrariedad de la policía y del Ministerio de Transporte y no pudieron llegar a Managua.

5. Hasta ahora, el orteguismo había tenido éxito en aislar las manifestaciones de resistencia, en municipios y poblados lejanos. La marcha de ayer reveló que el espíritu de resistencia a la arbitrariedad y en defensa de nuestros derechos está prendiendo. Para quienes participamos en la manifestación las esperanzas quedaron reverdecidas y el corazón reconfortado. Ese sentimiento debemos ahora esforzarnos porque se extienda a todo el país.

(la fotografía fue tomada por Violeta Delgado)

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5 comentarios en “La marcha de los botas de hule

  1. Los bota de hule siempre han existido y allá antes del 79 también hubo botas de hule en la ilegalidad del somocismo. En los lugares de mucha lluvia y bosque (Jinotega este, Matagalpa este, el atlántico hubo un grupo de luchadores que no andaban las clásicas botas militares sino que andaban botas de hule, el más humilde calzado pero el más útil y práctico. Siento un gran orgullo por los bota de hule que volvieron a “bajar” y se tomaron la ciudad y por las botas de hule, calzadas por el sector más humilde y sufrido de la población. La bota de hule, símbolo de orgullo y de lucha.

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