Anastasio Somoza en conferencia de prensa intenta confundir a los periodistas sobre el asesinato de Stewart

Hoy es 20 de junio. En 1979, en esa fecha, se produjo un episodio que provocó un viraje decisivo en la política norteamericana hacia Nicaragua. Buena parte de la juventud ignora ese hecho y para la mayoría es un recuerdo borroso o, peor, el olvido lo ha sepultado en la memoria. Siempre conviene recordar la historia. A menudo se repite que no olvidar la historia es el camino para evitar tener que repetirla. Me estoy refiriendo al asesinato de Bill Stewart, periodista norteamericano de la cadena de televisión ABC.

El camarógrafo que le acompañaba, haciendo honor a su profesión, tuvo la valentía y sangre fría para filmar el asesinato, también realizado a sangre fría por un soldado de la Guardia Nacional. Esa filmación recorrió el mundo, y lo repitieron una y otra vez las cadenas norteamericanas de televisión. El video ahogó palabras y debates y reflejó de manera contundente la tragedia que vivíamos los nicaragüenses. Por supuesto, también volcó la opinión pública norteamericana y ató las manos de quienes pretendían seguir apoyando al régimen de Somoza, incidiendo así en el curso de la guerra.

El asesinato de otro periodista: Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, desató la furia popular que desencadenó la insurrección que derrocó a la dinastía. El asesinato de dos periodistas, marcó la historia de ese capítulo de nuestra historia.

 

Les invito a ver el video en youtube y a compartir una reflexión por un norteamericano que dejó su vida cumpliendo con su profesión, por el nicaragüense que también fue asesinado -el traductor, Juan Francisco Espinoza-, y por el camarógrafo, prácticamente un héroe de su profesión. Aunque se trate de una episodio trágico, es bueno traerlo a la memoria para mostrarnos una realidad que no deberíamos volver a vivir.