escuela bajo los árboles

El presupuesto general de la república es el principal instrumento económico que tiene en sus manos un gobierno. En el presupuesto se incluyen todos los ingresos y los gastos que tiene el Estado. Por eso se divide en dos partes, el presupuesto de ingresos y el presupuesto de gastos.

El presupuesto de ingresos está formado por los fondos que perciben entidades públicas por cobros a causa de servicios que proporcionan; los créditos que le otorgan al Estado; las donaciones y los impuestos que todos pagamos. Porque todos pagamos impuestos: Si nos tomamos una coca cola o una bolsa de agua, estamos pagando impuestos, aunque no lo veamos.

El presupuesto de gastos por su parte comprende los usos a que se destinan esos ingresos: sostener el ejército, pagar a los maestros, mantener las carreteras o amortizar las deudas del estado. El presupuesto indica las prioridades reales de un gobierno. Aquí no es cuestión de discursos sino de recursos. En definitiva el presupuesto revela quien gana y quien pierde. A quien se asignan más fondos, a quien menos y a quien se deja por fuera.

Ordinariamente el presupuesto se elabora anualmente. Sin embargo, a mitad de año se hacen ajustes considerando las variaciones que puedan producirse en los ingresos o en la ejecución de los gastos. A esos ajustes se le llama reforma presupuestaria y deben ser aprobados por la Asamblea Nacional.

El gobierno presentó a la asamblea el proyecto de reforma correspondiente al presupuesto del año en curso. Por razones de espacio solamente me voy a referir a un tema. Me voy a referir a la educación. A la educación porque todos sabemos que la educación es esencial para el desarrollo de un país, y es la clave para que una familia o una persona tengan oportunidad de salir de la pobreza. El gobierno también se llena la boca pregonando su apoyo a la educación.

¿Qué nos dice la reforma presupuestaria?        

Dice que hay unos ingresos adicionales por 973 millones de córdobas.

¿Cómo los van a asignar?

¿Van a aumentar salarios a los maestros? No. ¿Van a reparar o construir más escuelas? No. ¿Aumentarán el número de maestros? No. ¿Van a desarrollar programas de entrenamiento y capacitación de docentes? No. Entonces ¿qué van a hacer?

En materia de educación, nada, porque están asignando menos del uno por ciento de los ingresos adicionales, pero aumentarán el presupuesto del Consejo Supremo Electoral en casi 100 millones de córdobas, es decir, casi el 10% del total de ingresos adicionales.

¡Qué les parece! Y no crean que es para sufragar los gastos de las elecciones regionales. No. La mitad es para gastos corrientes y de planilla de este año. Una de dos, o son unos ineptos que no pudieron calcular bien los gastos en planilla. O quien sabe adónde va a parar ese dinero. Lo más seguro es que quien sabe, porque todos los años ocurre lo mismo.

Y entonces, ¿qué pasa con la educación? Reducen 60 millones de córdobas previamente asignados a cargos permanentes, es decir, maestros. Disminuyen en 35 millones la asignación a merienda escolar. Y también reducen la asignación para la reparación de aulas escolares. Eso es lo que dicen las cifras. Esas cifras dicen además que la asignación en educación sólo representa el 2.6% del PIB.

En estas condiciones ¿cuándo podremos superar los seis años de escolaridad promedio que tiene nuestra sociedad?

A la hora de la verdad el presupuesto revela que Ortega prefiere tener contentos a los usurpadores del poder electoral, aunque los niños sigan sentados en el suelo o recibiendo clase bajo los árboles.

Estoy comenzando a creer lo que muchos afirman: que en realidad a este gobierno lo que le interesa es mantener a la gente en la ignorancia para que sigan creyendo todos sus embustes.