mapa hidrográfico nicaragua

En los reportes sobre las encuestas periódicas que realizan las principales empresas que miden las tendencias de la opinión pública en el país, usualmente los medios de comunicación destacan los aspectos políticos. Sin embargo, más allá de la discusión sobre la validez de las encuestas o la credibilidad de las firmas que las realizan, no puede soslayarse su utilidad. En este sentido es importante poner atención a algunos datos que por lo general no son mencionados o pasan desapercibidos bajo el ruido que provocan los grandes resultados. Por ejemplo, en la más reciente encuesta de CID-Gallup aparece la disponibilidad de agua potable como un problema que la gente comienza a destacar.

En efecto, el desabastecimiento de agua figura después de las dificultades del empleo, la carestía de la vida y demás problemas económicos que, según esa encuesta, agobian a más del 60% de los nicaragüenses. Es revelador que el agua comience a aparecer como un problema relevante.

La realidad es que en Managua y en muchos departamentos, poblaciones y barrios enteros pasan días sin agua, o el líquido se va sin que sepan cuándo va a regresar. O sólo tienen agua por las madrugadas. Por supuesto, hay también nicaragüenses que simplemente no tienen acceso al agua potable.

Cuando uno revisa las cifras oficiales resulta sorprendente comprobar que el consumo total de agua potable, en el año 2012, es menor que el consumo de hace 4 años. También el consumo doméstico, medido en metros cúbicos, disminuyó respecto al 2009. Para no aburrir con las cifras: en el 2009 se consumieron 130 mil metros cúbicos y en el 2012, 129 mil. Si consideramos en cuanto ha aumentado la población en ese período, es evidente que la escasez también ha aumentado.

Escasez, enmedio de la abundancia. Porque un estudio que recomiendo a los interesados en el tema se indica que nuestro país dispone de mayores recursos hídricos per cápita que Brasil, con todo y su Amazonas, y que Estados Unidos, Holanda y México. ¿Pueden imaginarlo?

Sin embargo, en calidad de agua ocupamos el lugar 136 entre 163 países.

(El estudio se llama “Recursos Hídricos en Nicaragua. Visión estratégica”. Se encuentra en el libro “Diagnóstico del agua en las Américas”).

Ciertamente, proveer este servicio vital para el ser humano es una responsabilidad del gobierno, principalmente de la institución que tiene esa competencia, que es ENACAL. Pero también es cierto que aquí estamos ante un problema mayor. Es que nosotros mismos, los nicaragüenses, estamos acabando con nuestras fuentes de agua. Unos contaminando y otros secando esas fuentes. Las empresas urbanizadoras en el caso de Managua, el despale inmisericorde, la contaminación de ríos, lagos y lagunas, las malas prácticas  de cultivo, el riego irracional, la erosión de los suelos, forman parte del abanico de causas provocadas por nosotros mismos.

Y es un gran contrasentido que ahora el precio del litro de agua embotellada sea más caro que el precio de un litro de leche. Cómo es posible que nos falte el agua cuando tenemos ríos caudalosos, sobre todo en el Caribe, abundantes lagunas, considerables recursos hídricos subterráneos, escorrentías abundantes y dos grandes lagos, que deberían constituir una de las principales riquezas del país.

El gobierno debe preocuparse. Y ocuparse. Y nosotros también. Porque sin agua no podemos vivir.

Si esto ya es así ¿en qué país viviremos con la amenaza que Ortega ha colocado sobre nuestras cabezas?…me refiero a la pesadilla del canal. El chino Jing ha dicho que la única ruta posible es sobre el Lago de Nicaragua. Ni más ni menos que nuestra principal reserva de agua. La pregunta es obvia: si ahorita estamos como estamos ¿cómo quedaríamos sin lago?