Una pistola, un pito y un chaleco: ¿seguridad o inseguridad?

Servicios Privados

En la víspera del día del periodista, un grupo de reporteros del diario La Prensa, mientras realizaba su trabajo, a la luz del día y en plena calle, fue perseguido, retenido y acosado por un grupo de vigilantes de seguridad. Menos mal que Marcos Salas, fotógrafo del diario, tiene un físico tan robusto que disuade a cualquier cristiano. Seguramente por esa razón el incidente no pasó a más.

Expreso mi solidaridad con los periodistas agredidos y me sumo al reclamo de que se garantice, por todos y para todos, el libre ejercicio de la libertad de prensa. Pero esa agresión también coloca en el tapete otra realidad que es igualmente muy relevante: el tema de la seguridad privada.

A pesar de que a cada paso uno se encuentra con un vigilante privado, es extraño que hasta ahora no haya sido un tema de debate público. Porque hay varios aspectos que corresponde esclarecer y debatir sobre la seguridad privada.

Por ejemplo, aquí todos reconocemos que Nicaragua se encuentra en una posición superior a nuestros vecinos centroamericanos en materia de seguridad ciudadana. Siempre se vuelve la mirada hacia la policía cuando se reconoce este logro. Pero no hay ninguna investigación que evidencie cuál es la contribución que hacen los vigilantes privados a la seguridad ciudadana. A lo mejor encontramos sorpresas pues el aporte de los guardas privados en la prevención o disuasión de la delincuencia puede ser mayor que lo sospechado. Porque no hay empresa, de pequeña para arriba, que no utilice servicios de seguridad privada. Ni residencial o barrio que no disponga aunque sea de sencillos pobladores que, en bicicleta o a pie, cumplen esa función para ganarse unos centavitos.

 Tampoco está claro cuál es la magnitud de los recursos que empresas y ciudadanos gastan en seguridad privada. Sería bueno conocerlo, porque tiene una repercusión que va más allá de la vigilancia en sí. Incide en los costos de producción, en la competitividad de las empresas y, por consiguiente, en la economía nacional y en el nivel de vida de la población. Fíjense que en otros países, el monto de recursos que se destina a la seguridad privada es mayor que el presupuesto de educación o lo que se destina a la policía en esos países. A lo mejor aquí pasa algo parecido. Pero no lo sabemos, porque esos datos hasta ahora no han sido apropiadamente investigados.

 También están otros aspectos que conciernen a la vida, derechos ciudadanos y patrimonios.

¿Cuáles son los controles que se aplican a las empresas de seguridad privada?

¿Qué responsabilidad tienen los dueños o socios de las empresas de seguridad privada? Evidentemente hay empresas de seguridad que han alcanzado un elevado nivel de profesionalismo. Pero no todas.

Todos hemos sentido la crispación natural cuando de repente, en una gasolinera o en una empresa, se detiene un camión, se bajan rápidamente un grupo de armados con escopetas, en actitud de combate. Apartan, alertan o atemorizan. Salen o entran con unos sacos y se van. Y uno sólo se queda con la adrenalina al tope ante las armas en ristre ¿cuál es su estatuto de derechos y obligaciones?

También hemos visto cómo algunos guardas de seguridad han perdido la vida defendiendo los bienes de sus empleadores. Porque se trata de un trabajo de alta peligrosidad. ¿Cuáles son los derechos laborales de estos vigilantes? ¿Tienen un seguro obligatorio a su favor y para sus familias? ¿tienen garantizados los gastos de defensa en caso de ser llevados a juicio? Por lo general, los guardas, también conocidos como Cepe-efes, son gente humilde que arriesga su vida por un empleo y deben ser protegidos.

Pero también están los derechos de los ciudadanos. No son pocos los casos en que, al igual que los periodistas de La Prensa, sin más ni más uno resulta víctima de atropello a sus derechos. Seguramente todos hemos comentado casos en que por andar armados, o con un pito, un uniforme o un chaleco, se sienten investidos de autoridad para imponer órdenes, vocear, ofender, empujar o agredir. En mi caso personal, hace algunos meses, también fui víctima de un grupo de armados cuando tomaba fotografías sobre la destrucción del cerro Motastepe. Pretendieron retenerme amagando con sus pistolas, además de la habitual agresión verbal.

¿Quién capacita a estos vigilantes? ¿cuáles son los requisitos que deben cumplir y quién los acredita?

¿Conocen cuál es el límite de sus derechos y de sus obligaciones?

¿están establecidos legalmente sus derechos y sus obligaciones?

¿Están autorizados a intervenir en conflictos sindicales o políticos?

¿Y los escoltas personales, y los detectives privados, tienen alguna regulación?

Evidentemente hace falta un diagnóstico sobre esta situación. Es un desafío para la policía, universidades, académicos y los institutos independientes de investigación. Hace falta un debate público y ese es un desafío para los medios de comunicación y generadores de opinión. Y hace falta una ley que regule los servicios de seguridad privada y esa es una tarea pendiente de la Asamblea Nacional.

Son acciones indispensables, para que todos nos sintamos seguros. Ellos, los guardas y las empresas de seguridad. Y nosotros, la ciudadanía.

Sobre todo, nosotros.

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3 comentarios en “Una pistola, un pito y un chaleco: ¿seguridad o inseguridad?

  1. Nicaragua, un país seguro. Bien por la Policia y los servicios de seguridad privada…pero la generalidad de los análisis no reconocen la contribución y el mérito que corresponde a la población y su actitud ciudadana. También esto debe ser objeto de estudio, en aras de su fortalecimiento.

  2. La principal razón de porque este pàís es uno de los mas seguros de C.A,, es porque somos el país de la Tula Cuecho, aquí no ha terminado de pasar algo, cuando ya alguien anda con el chisme en Radio Bemba, que es una cadena que llega veloz a la Policía….

  3. Seguridad es ante todo PREVENSION, pero la ecuacion en seguridad comienza con la informacion…..Informacion……Prevencion……..persuacion…REPRESION. Primero se informa sobre la naturaleza ,causas y efectos indeseables de una situacion determinada, luego se implementa la prevencion primaria, luego se trata de persuadir a las personas para no incidir en el hecho y por ultimo se emplea la fuerza…..La prevencion secundaria tiende a evitar la propagacion o desarrollo de lo que se trata de evitar….La prevencion Terciaria final,o sea evitar al minimo los danos y consecuencias una vez que ya no se puede hacer nada por evitar los hechos y que las consecuencias se han dado…….Seguridad no es trompon y patada es comunicacion informacion , prevencion, respeto..

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