IMG00339-20130127-1710Nuevas tecnologías como solución a problemas sociales

Durante el fin de semana tuve oportunidad de asistir a un extraño evento. Un evento extraño, pero que es semilla de esperanzas. No le pongan mente al nombre, sino al contenido. Le pusieron Hackathon. Imagínense. Hackathon. Pero bueno, es parte del nuevo lenguaje. Porque una de las cosas que aprendí es que hay todo un nuevo lenguaje en uso y en construcción. Les dejo de tarea investigar qué es viralizar.

 ¿En qué consistió el hackaton?

Durante sábado y domingo un grupo de 55 personas se juntaron, con el auspicio del Banco Mundial y de una universidad privada, a trabajar de manera voluntaria con el propósito de identificar ideas que permitan aprovechar las nuevas tecnologías para resolver problemas sociales. Se trataba de una mezcla de personas con formación y experiencia en nuevas tecnologías y personas, sin esa formación, pero vinculadas a problemas sociales.

La actividad se concentró en identificar proyectos para apoyar la lucha contra la violencia hacia las mujeres, ese flagelo social que causa tanto dolor, sufrimiento y amargura, a veces para toda la vida, en muchas familias nicaragüenses.

Tanto el objetivo: poner las nuevas tecnologías al servicio de la solución de problemas sociales; como el nombre del evento: Hackathon, parecieran muy sofisticados y más bien tema de élites. Pero no. Todo lo contrario. Se trataba de poner al alcance de la gente más humilde el potencial de las nuevas tecnologías. De hecho, algunos de los proyectos identificados tenían como principal instrumento los teléfonos celulares. Se afirma que 8 de cada 10 nicaragüenses poseen un celular. En el más apartado rincón del país hay una persona que, con independencia de su actividad, dispone de un celular.

Pues bien, algunos de los proyectos se orientaban a utilizar los celulares para proveer de manera masiva información y formación, en unos casos; en otros, como mecanismos para alertar y prevenir acciones violentas a lo interno de los hogares.

El más interesante de los proyectos consistió en un videojuego  destinado a fomentar valores en la niñez y adolescencia, en lugar de la violencia que encierran los videojuegos importado que, en la intimidad de los hogares, o en los “cyber” de los barrios, envenenan mentes y despiertan agresividades.

He querido traer a este espacio el evento porque, más allá de los resultados obtenidos, representa un hecho positivo, con notables potenciales para nuestra sociedad:

  • Primero, el valor del voluntariado. Todas las personas que estuvieron allí lo hicieron por su libre voluntad. Activistas sociales, periodistas, estudiantes, académicos, empresarios, jóvenes profesionales, hombres y mujeres, trabajaron, incluso algunos casi sin dormir, para producir los proyectos. Mención especial merece la representante del Banco Mundial, que, apartando su investidura, estuvo como una más en uno de los grupos concursantes.

Reconociendo que el trabajo voluntario ha sido desacreditado en el país, como sociedad conviene restaurar su valor social ya que libera capacidades indispensables para atender realidades que a todos incumben. A pesar de su opulencia, en Estados Unidos, por ejemplo, hasta el presidente del país participa en trabajos voluntarios.

  • Segundo, la participación de la juventud. Si bien asistieron algunas personas mayores, la  mayoría eran jóvenes calificados en nuevas tecnologías, estudiantes o profesionales, que dedicaron su fin de semana a una causa social.
  • Tercero, el potencial. A pesar de la cortedad del tiempo, los resultados muestran las amplias posibilidades que existen para encontrar y poner en práctica fórmulas creativas que permitan resolver  problemas que enfrenta nuestra sociedad. Hay un caudal de soluciones esperando el concurso de voluntades  y talentos.

Está dibujado un fértil desafío para nuestras universidades, organizaciones no gubernamentales, alcaldías, organismos de cooperación y el gobierno. Se trata de cómo asociar y encauzar las energías  que el Hackaton demostró que existen: participación y talento juvenil; voluntariado social y creatividad. Pequeñas y grandes realizaciones están a nuestro alcance.

Pongamos manos a la obra.