LA PRENSA/URIEL MOLINA
LA PRENSA/URIEL MOLINA

Hoy miércoles no fue posible ingresar a la Asamblea Nacional porque la Avenida Bolívar y las entradas a las instalaciones estaban ocupadas por miles de nicaragüenses de la tercera edad, varones y mujeres.

 Ellos protestaban por las pensiones reducidas, a las que legítimamente tienen derecho conforme la ley. Pero protestaban también en contra de las reformas a la seguridad social que pretende imponer el orteguismo. Y aún más, protestaban no solo por ellos, sino por sus hijos, sus sobrinos, sus parientes y en general por todos los afiliados al INSS, de cualquier edad, que serían afectados si esas reformas son aprobadas.

 Porque lo primero que hay que aclarar sobre las reformas es que no es un tema solamente de viejitos, como algunos creen.

 ¿Quienes son los afectados?

 En primer lugar, los casi 700 mil afiliados que actualmente están en el INSS. Pero esos afiliados tienen familias. Si calculamos por lo bajo, cada uno tiene al menos tres personas en su núcleo familiar. Eso eleva la cifra de afectados a más de dos millones y medio de nicaragüenses.

 Y fíjense bien, es cierto que son afectados los jubilados. Pero principalmente serán perjudicados todos aquellos que nacieron después de 1967, es decir, los menores de 45 años.

 Además, no sólo son afectados los trabajadores que en la actualidad se encuentran afiliados al INSS. ¿por qué? porque solamente el 20% de la población económicamente activa tiene cobertura del seguro. El otro 80% de nicaragüenses, que también tiene derecho a ingresar, tendrían que pagar la misma factura, si lograran afiliarse al INSS.

 ¿Y por qué hablamos de perjuicios? Sencillo. El gobierno ha anunciado su propuesta de reformas:

  • Elevar de 750 a 1500 el número de cotizaciones semanales necesarias para tener derecho a una pensión de jubilación. En otras palabras, en lugar de los quince años actuales se necesitarán 30 años completos para poder tener pensión de retiro.
  • Aumentar el porcentaje del aporte que cada trabajador hace al seguro. También se elevaría la cuota de los empleadores.
  • Se aplicaría un nuevo método para calcular las pensiones, el cual a la postre se traduciría en una disminución del monto de las pensiones que recibiría cada jubilado.
  • Aumentar la edad de jubilación de 60 a 65 años para todos aquellos nacidos después del año 1967.

 Vaya pues nuestro apoyo a la lucha que están dando esos nicaragüenses de la tercera edad en defensa de sus derechos y por los derechos de los demás. Vaya también nuestro compromiso incondicional de respaldarlos en sus justas demandas.

 Pero la mejor forma de respaldo es seguir su ejemplo. Todos estamos obligados por ese ejemplo. Demos pues el primer paso adelante.