Cuando uno viajaba a Managua desde León, hace algunas décadas, podía optar por la “carretera nueva”, que pasa por La Paz Centro y Nagarote, o por la “carretera vieja”, que también se conoce como el tramo “Nejapa-Izapa” pues termina junto a la laguna de ese nombre y comienza en el llamado “empalme de Izapa”.

La citada carretera era preferida por el tránsito pesado porque “era más recta”. Pero los hechos revelan que más bien es una carretera “torcida”.

En la década de los ochenta la carretera casi desapareció. En la década de los noventa, el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, otorgó un crédito de 10 millones de dólares para su reconstrucción. Se reconstruyó. Al poco tiempo estaba nuevamente destruida pues la empresa constructora, aparentemente unos malandrines, no se ajustaron a las especificaciones técnicas y en algunos tramos sólo le dieron una manito de asfalto. Nadie fue investigado ni responsabilizado. Ni los burócratas del BCIE, a cargo de la supervisión, dijeron esta boca es mía.

La carretera ha pasado años en abandono y en buena parte es un polvoriento camino de tierra. Con el gobierno de Bolaños, fue incluida en la Cuenta Reto del Milenio. Torcidamente, los trabajos no habían comenzado cuando el orteguismo cometió el fraude electoral en las elecciones municipales del 2008. Como resultado, y dado que el fraude violentaba condiciones previas relativas a la gobernabilidad democrática, el gobierno norteamericano canceló la participación de Nicaragua en la Cuenta Reto del Milenio y con ello la donación destinada a la carretera. Así, productores, pobladores, transportistas y viajantes quedaron “viendo para el icaco”.

Inmediatamente, Ortega y el mismo Chávez, en un arrebato retórico y pletórico de “solidaridad y desafío al imperio”, declararon que Venezuela asumiría los proyectos de la Cuenta Reto del Milenio, en particular la construcción de la carretera. Por su parte, el presidente del Banco Central de ese entonces anunció a los medios de comunicación que ya estaban en Nicaragua, listos para ser utilizados en la construcción de la carretera, 50 millones de dólares provenientes de Venezuela. Recuerdo que con su habitual sentido del humor Dora María Téllez me comentó: no dudo de que los 50 millones ya estén en Nicaragua. Lo que dudo es que vayan a ser utilizados en la construcción de la carretera. Bingo!. Como dijo el Longe Moco, nadie sabe…nadie supo….a dónde fueron a parar los 50 millones pues la carretera siguió esperando.

En el transcurso de la próxima semana la Asamblea Nacional aprobará el dictamen del crédito que se utilizará para financiar el “proyecto de rehabilitación y mejoramiento del tramo de carretera empalme Nejapa – empalme Puerto Sandino”. Otra vez la torcida carretera. Ahora costará US$ 38 millones de dólares, otorgados en calidad de préstamo nuevamente por el BCIE.

En otras palabras, el estado nicaragüense contraerá una deuda (deuda de todos) en lugar de utilizar los dólares que supuestamente otorgó Venezuela y no se sabe adónde fueron a parar. Un dinero que nos dijeron estaba destinado a compensar los fondos que canceló Estados Unidos como resultado del fraude electoral. Sólo falta esperar quiénes serán los favorecidos con el proyecto de construcción. Y si la burocracia del BCIE tendrá alguna diligencia para supervisar el uso del dinero.

La ruta retorcida de la historia es: fraude electoral-cancelación de la donación norteamericana-alardes retóricos de Chávez y de Ortega – dinero que se esfuma o mentira soberana – el gobierno endeuda a los nicaragüenses para construir la torcida carretera.

Qué carretera más “torcida”!