Cuando se produjo el atentado mortal en el que perdió la vida el cantautor Facundo Cabral y salió gravemente herido Henry Fariñas, varios medios de comunicación revelaron que entre los documentos de identidad encontrados por la policía guatemalteca se incluía un carnet que lo acreditaba a Fariñas como asesor de la bancada orteguista.

La policía debería responder la siguiente pregunta: ¿investigó la policía esa información? ¿si lo hizo, cuál fue el resultado de esas investigaciones? ¿si no lo investigó, por qué no lo hizo?

Cualquiera sabe que obtener una acreditación como asesor de la bancada oficialista no está al alcance de un ciudadano común y corriente. Y si es cierto que es muy grave que un funcionario público, como Ozuna, extendiera cédulas de identidad, acaso no es igualmente grave extender un carnet como asesor en un órgano del estado como el poder legislativo?

Por sanidad pública la policía y la fiscalía deberían eximir responsabilidades, en caso haya sido un dato falso; o bien, que deslinden o deduzcan las responsabilidades que correspondan. Lo que no pueden, o no deben, es hacerse de la vista gorda.